MENDOZA — Un espacio verde mendocino de nombre emblemático, la Plaza Italia, se convirtió en un museo a cielo abierto gracias a los estudiantes de la escuela italiana XXI Aprile de la ciudad.

El proyecto estuvo a cargo de un grupo de chicos, guiados por las docentes Giuliana Cerúsico y Melissa Martínez, con el doble objetivo de dar a conocer el patrimonio artístico local y, al mismo tiempo, recuperar sus raíces italianas.

Los estudiantes y sus docentes presentaron la iniciativa en el 38.º congreso de ADILLI, la asociación que reúne a investigadores y profesores de italiano en la Argentina, que se realizó en Mendoza, en la Universidad Nacional de Cuyo, del 30 de septiembre al 2 de octubre.

“Investigamos la historia y el estilo de las obras y después hicimos una recorrida por el lugar —explica la docente Melissa Martínez—. Cada alumno ‘adoptó’ una obra y estudió sus características para presentarla al público”.

La historia de la Plaza Italia está marcada por el terremoto de 1861, que prácticamente destruyó la ciudad. “El plan de reconstrucción de 1863 —continúa Melissa— contemplaba calles y veredas más amplias y la construcción de cinco plazas, entre ellas la Plaza Italia”.

Al principio se llamó Plaza Lima, en homenaje a Perú, que había enviado mucha ayuda tras el sismo. Pero los inmigrantes italianos, que llegaron en gran número a fines del siglo XIX, quisieron tener una plaza que llevara el nombre de su país. Lo consiguieron en 1918.

Entre las obras de la Plaza Italia no podía faltar la clásica Loba Capitolina, una copia de la de Roma que fue restaurada en 2018.

Otro monumento emblemático es Unión de las Repúblicas, obra de Valeria Cunietti. El conjunto escultórico está formado por una figura femenina de bronce, flanqueada por dos hombres de travertino que representan a Italia, con un libro como alusión a la cultura, y a la Argentina, con una espiga como símbolo de la economía agrícola.

“El estilo es clásico y la postura de las estatuas, hierática —comenta Micaela Pravatta, una de las estudiantes que participaron—. Los dos materiales generan un contraste de colores. La obra fue concebida para observarla de frente y no desde todos los ángulos”.

El monumento Unión de las Repúblicas.

Todo por Amor, en cambio, es una fuente monumental inspirada en la Divina comedia y en su verso final: “El amor que mueve el sol y las demás estrellas”.

Inaugurada a fines de 2022 y creada por el escultor Orlando Leytes, la fuente tiene 20 metros de diámetro y representa el viaje de Dante por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Incluye figuras célebres del poema, como el propio Dante y Caronte, que transporta las almas en su barca. El agua que brota produce juegos de luz y una leve bruma que evocan la atmósfera mística de la obra.

En la plaza también hay un homenaje a los soldados ítalo-argentinos, entre ellos mendocinos, caídos durante la Primera Guerra Mundial. Es una obra de 1922 de Guillermo Gianninazzi, un italiano que emigró a Rosario. “La fecha nos permite comprender que las consecuencias de la Primera Guerra Mundial también se hacían sentir en la Argentina”, comenta la estudiante Sol Leiva.

El proyecto culminó con la celebración de Ferragosto en la plaza, donde los estudiantes ofrecieron una visita guiada por los monumentos que habían estudiado.

“Presentar este trabajo durante las jornadas del congreso fue una gran oportunidad para los chicos —afirma Graciela Caram, de la Universidad Nacional de Cuyo y coordinadora del encuentro—. Pudieron conocer la universidad y empezar a familiarizarse con el ámbito académico”.

“Fue un trabajo interdisciplinario que permitió llevar a la vida cotidiana los conocimientos adquiridos en la escuela —dice la docente Giuliana Cerúsico—. Valorar el espacio público y reconocer el patrimonio es una forma de construir identidad”.