BUENOS AIRES — Javier Milei fue distinguido la semana pasada como el “economista más influyente” por el Foro Económico de París y aprovechó el discurso de aceptación del premio para reivindicar los resultados del programa económico de su gobierno.

El reconocimiento llega mientras las perspectivas de crecimiento de la Argentina vuelven a ser revisadas, tras la fuerte caída de la actividad registrada en julio.

En su intervención, el presidente ratificó la estrategia económica de su gobierno y defendió el equilibrio de las cuentas públicas, la reducción de la presión impositiva, las desregulaciones, la apertura comercial y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como herramientas para impulsar el crecimiento.

Milei centró la atención en los indicadores que demostrarían el cambio estructural de la economía argentina.

Recordó la reducción del gasto público y sostuvo que el gobierno alcanzó el equilibrio fiscal en el primer mes de su mandato. También afirmó que la relación entre la deuda y el producto bruto interno (PBI) se ubica actualmente en el 39% y que el riesgo país, tras haber bajado de los 500 puntos básicos, debería volver a descender una vez superadas las actuales turbulencias internacionales.

En materia de inversiones, el presidente señaló al RIGI como una de las principales herramientas de su estrategia de crecimiento y anunció que ya se habrían aprobado inversiones por unos 50.000 millones de dólares, mientras que otros proyectos por más de 150.000 millones seguirían pendientes de aprobación.

Milei planteó luego tres grandes ejes para el crecimiento futuro: la desregulación y el respeto de la propiedad privada, el desarrollo del capital humano y la apertura de la economía. A ellos sumó los sectores que, según su visión, ya sostienen la actividad: petróleo, gas, minería, agricultura, economía del conocimiento e inteligencia artificial.

Mientras Milei presentaba una Argentina capaz de acelerar hasta alcanzar un crecimiento del 7-8% por habitante, J.P. Morgan difundía un pronóstico de contracción de la actividad y recortaba al 1,5% su estimación de expansión anual.

El banco de inversión estadounidense acaba de revisar considerablemente a la baja sus expectativas sobre la economía argentina. Tras el dato del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la actividad de julio, J.P. Morgan redujo su proyección de crecimiento del PBI para 2026 del 2,7% al 1,5%. Para el tercer trimestre, además, prevé una contracción interanual del 4%.

El dato que motivó la revisión fue la caída del 2,9% del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el indicador oficial del INDEC que permite seguir la evolución de los sectores productivos, registrada en julio respecto de junio.

En términos interanuales, la contracción fue del 1,4%. Sin embargo, el INDEC registró un aumento del 0,2% en el componente de tendencia-ciclo, un elemento que muestra un panorama menos uniforme que el reflejado únicamente por la variación mensual.

J.P. Morgan había previsto una caída mensual de alrededor del 1%, por lo que el descenso efectivo resultó casi tres veces mayor que el esperado.

Según el análisis del banco, la actividad de julio se ubicó, además, un 4,5% por debajo del máximo alcanzado en marzo, mientras que el crecimiento acumulado en los primeros siete meses del año bajó al 1,7%, frente al 2,2% registrado hasta junio.

En su discurso, Milei no hizo referencia directa a las nuevas proyecciones de J.P. Morgan ni mencionó el dato de julio. En cambio, presentó una perspectiva de largo plazo y sostuvo que el mantenimiento del equilibrio fiscal y la continuidad de las reformas podrían permitir una aceleración significativa de la economía.

“Cuando terminen todas las turbulencias internacionales, el riesgo país volverá a bajar”, afirmó Milei, y agregó que, en caso de ser reelegido, la Argentina podría alcanzar un crecimiento del “7 u 8% por habitante”.

J.P. Morgan mantiene para 2027 una proyección de crecimiento del 2,5%, impulsada principalmente por las exportaciones, aunque considera probable un desempeño desigual entre los distintos sectores de la economía. Las actividades vinculadas con las ventas al exterior, la agricultura y la minería serían las que más contribuirían a la expansión, mientras que los sectores orientados al mercado interno seguirían condicionados por el estancamiento de la demanda.

La previsión de una contracción anualizada del 4% en el tercer trimestre alimenta la hipótesis de una posible recesión técnica: el segundo trimestre ya había registrado una caída respecto del anterior. Si el tercero también cerrara con una disminución del producto, se configurarían dos trimestres consecutivos de contracción.

En su discurso, Milei también vinculó la estrategia de crecimiento con la evolución de la pobreza. El dato oficial más reciente del INDEC ubica la pobreza en el 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia alcanza al 7,5%.

J.P. Morgan también citó ese 32,3% en su informe sobre la situación argentina. Sin embargo, el banco destacó que el dato representa un aumento de 0,7 puntos porcentuales respecto del primer semestre de 2025 y de 4,1 puntos frente al segundo semestre de ese año.

El informe relaciona el aumento de la pobreza con la aceleración de la inflación durante la primera parte del año y con el incremento más lento de los ingresos.

La cuestión central será, entonces, determinar si la caída de julio representa una etapa transitoria dentro de una recuperación que el gobierno considera todavía en marcha o el inicio de una nueva fase de desaceleración.