MONTEVIDEO — Uruguay se prepara para recibir al papa León XIV, cuya visita está prevista del 6 al 8 de noviembre, con actividades en Montevideo, Paysandú y Florida. Será la tercera visita papal en la historia del país y la primera en 38 años.
La cita trae a la memoria los dos viajes de Juan Pablo II y su impacto en la sociedad uruguaya, profundamente arraigada en su tradición laica.
El pontífice llegó el 31 de marzo de 1987, apenas dos años después del retorno de la democracia. Eligió Montevideo como primera escala de una gira que luego lo llevaría a Chile y la Argentina, con un fuerte significado diplomático.
En diciembre de 1978, ambos países sudamericanos habían estado al borde de una guerra por la soberanía de algunas islas del canal de Beagle. El conflicto se había evitado, en parte, gracias a la intervención de Juan Pablo II, quien había enviado al cardenal Antonio Samoré para mediar entre Buenos Aires y Santiago.
Fue precisamente en Montevideo donde, el 8 de enero de 1979, los dos países firmaron el acuerdo por el que solicitaban formalmente la mediación de la Santa Sede. Así comenzó una larga negociación que culminó con el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Aquella primera visita culminó con una multitudinaria misa al aire libre en la zona de Tres Cruces, donde se había levantado una cruz monumental para la ocasión. El símbolo quedó en el centro de un intenso debate político cuando el entonces presidente Julio María Sanguinetti propuso conservarlo como recuerdo de la visita, una iniciativa que dividió al Parlamento y a la opinión pública.
En Uruguay, la separación entre el Estado y la Iglesia rige desde 1919, por lo que la presencia permanente de un símbolo religioso en el espacio público abrió interrogantes sobre el significado de la laicidad y sus límites. Sin embargo, tras un largo debate parlamentario, la cruz permaneció en su lugar y se convirtió en uno de los monumentos más reconocibles de la capital.
Juan Pablo II regresó a Uruguay al año siguiente, del 7 al 9 de mayo de 1988, esta vez con una agenda más amplia que incluyó Montevideo, Melo, Florida y Salto.
El 7 de mayo se reunió con los fieles en el Estadio Centenario y, al día siguiente, visitó también Melo, una pequeña ciudad cercana a la frontera con Brasil.
Esa escala inspiró, casi veinte años después, una de las películas más conocidas del cine uruguayo: “El baño del Papa”, dirigida por César Charlone y Enrique Fernández y presentada en el Festival de Cannes en 2007.
La película cuenta la historia de Beto, un pequeño contrabandista que, convencido de que la llegada del Papa atraerá a miles de peregrinos, decide construir un baño público pago frente a su casa, con la esperanza de convertir el acontecimiento en una oportunidad para ganar dinero.
Casi cuatro décadas después, León XIV volverá a algunos de esos mismos lugares emblemáticos. El 7 de noviembre celebrará una misa en Paysandú y, tras regresar a Montevideo, participará de una vigilia de oración en el Estadio Centenario, donde Juan Pablo II se había reunido con los fieles en 1988.
El 8 de noviembre viajará a Florida para encabezar una celebración frente a la Catedral Basílica, sede del Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay.