BUENOS AIRES – Posicionar en Italia la calidad de la producción agropecuaria argentina y acompañar la inserción internacional de las pequeñas y medianas empresas del rubro.

Ese es el objetivo de la misión comercial Macfrut 2026, organizada por la Feia (Federación Empresaria Ítalo-Argentina), que comenzará el 18 de abril y se extenderá durante aproximadamente una semana.

La iniciativa fue presentada en la sede de la Nazionale Italiana, histórica sociedad de socorros mutuos en Buenos Aires. De todos modos, del viaje participarán empresarios de distintos puntos del país.

“El momento central de la misión será la participación, del 21 al 23 de abril, en Macfrut, una importante feria del sector frutihortícola en Rímini –explica Marisa Costantino, presidenta de Feia–. Es un evento que aborda el rubro agropecuario de punta a punta: desde la producción en el campo hasta la maquinaria, el packaging y la logística”.

Será una oportunidad para generar contactos, mostrarse y crecer, posicionándose como posibles socios. También para incorporar maquinaria y tecnología que permitan mejorar los procesos productivos y ganar presencia en mercados externos.

“La exportación no debe pensarse solo como una forma de colocar excedentes –continúa Costantino–, sino también como una estrategia para integrarse a una cadena de valor”.

¿Por qué, por ejemplo, la Argentina no logró hacer con el mate lo que Japón construyó alrededor del matcha? Es decir, una marca instalada a nivel global, asociada a lo saludable y a determinados hábitos de consumo.

Después de la feria, un grupo más reducido continuará la misión recorriendo distintas zonas italianas con fuerte perfil agrícola, desde donde partieron muchos inmigrantes hacia la Argentina: Abruzzo, Molise y, sobre todo, Calabria.

La estructura regional italiana, aunque no es federal en sentido estricto, puede dialogar –desde lo económico y productivo– con el esquema federal argentino de las provincias. Norma Simonit, empresaria de Formosa, destacó las afinidades de su provincia con Chaco y Corrientes, así como con Paraguay. En ese marco, se abren posibilidades para acuerdos y proyectos de cooperación a escala regional.

“En particular, seremos recibidos por el municipio de San Lorenzo Corone, en la provincia de Cosenza”, cuenta Mónica Reyes, empresaria formoseña dedicada al liderazgo femenino. Allí vive una numerosa comunidad arbëreshe, descendiente de albaneses que llegaron a partir del siglo XV huyendo de la dominación otomana.

“Será una oportunidad para generar lazos, colaboraciones e intercambios”, concluye Mónica.

En la presentación también participó Arturo Curatola, vicepresidente de la Cámara de Comercio Italiana en la Argentina, cuya familia es originaria de Bagnara Calabra (Reggio Calabria) y que desde hace años impulsa la importancia de trabajar en red.

“Desde 1987 las Cámaras de Comercio vienen articulándose en una red que reúne a 60 países”, señala. Y recomienda: “¡Lleven muchas tarjetas personales! Más allá de la broma, hoy Italia y Argentina ya no necesitan conocerse, sino complementarse”.