BUENOS AIRES – “Acá conviven en paz comunidades que en sus países de origen están en conflicto”. Con esas palabras, Gastón Santos Juan, director general de Colectividades y Migrantes de la Ciudad de Buenos Aires, sintetizó la riqueza cultural de una ciudad moldeada por sucesivas corrientes migratorias, donde personas de distintos orígenes conviven en armonía, preservando su lengua, su cultura y sus tradiciones sin renunciar al diálogo y al intercambio mutuo.
Más de 300 representantes de entidades de comunidades migrantes se reunieron durante el fin de semana en la capital argentina para debatir sobre el presente y el futuro del asociacionismo en el marco del IV Congreso de Dirigentes de Colectividades, realizado en el Parque de la Innovación.
El encuentro se consolidó como un importante espacio de intercambio entre referentes comunitarios, especialistas y funcionarios públicos a través de conferencias y talleres, con el objetivo de ofrecer respuestas concretas a desafíos comunes para muchas organizaciones: cómo preservar las tradiciones en el mundo contemporáneo, cómo involucrar a las nuevas generaciones y cómo garantizar la sustentabilidad económica de las instituciones.
En el congreso también estuvo presente un stand de la Agencia de Habilidades para el Futuro del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un organismo dedicado al desarrollo de competencias esenciales para la inserción y permanencia en el mercado laboral. La Agencia considera a las instituciones de las colectividades como aliados estratégicos para llegar a los sectores de la población que más pueden beneficiarse de los cursos y talleres que ofrece, enfocados en el uso práctico de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.
El estand de la Agencia de Habilidades para el Futuro
Uno de los momentos más destacados fue el hackatón destinado a dirigentes menores de 40 años, una maratón de ideas orientada a identificar problemas concretos y desarrollar posibles soluciones sobre temas clave, como la participación juvenil y los modelos de financiamiento de las asociaciones.
La jornada comenzó con la presentación de tres startups argentinas vinculadas a las economías digitales y circulares: Smile Latam, especializada en análisis de datos; Cíclico, dedicada a la producción de vasos reutilizables para eventos; y Guayerd, una organización educativa que forma profesionales de tecnología informática en contextos de vulnerabilidad social.
Tras las exposiciones, los participantes trabajaron en grupos para compartir experiencias y problemáticas de sus respectivas instituciones. Las propuestas elaboradas fueron luego evaluadas según criterios de impacto y viabilidad, hasta seleccionar aquellas con mayores posibilidades de desarrollo e implementación conjunta.
“La actividad fue muy interesante, sobre todo porque nos permitió conocer mejor a referentes de otras colectividades y compartir las experiencias de nuestras instituciones, además de generar nuevas redes de colaboración para el futuro”, comentó uno de los participantes.
El hackatón concluyó con la actividad denominada Fogón de historias del futuro, un espacio creativo en el que los grupos imaginaron cómo evolucionarán las colectividades en los próximos años.
La segunda jornada estuvo enfocada en herramientas prácticas para la gestión cotidiana de las asociaciones. Entre los temas abordados se destacaron la sustentabilidad económica, la promoción cultural y la preservación del patrimonio comunitario.
La comunicación ocupó un lugar central en los debates. Especialistas convocados por la Dirección General de Colectividades y Migrantes presentaron estrategias para ayudar a las instituciones a difundir de manera más efectiva sus actividades y su historia, destacando la importancia de recuperar la memoria oral mediante herramientas digitales, como archivos multimedia y perfiles en redes sociales.
Las historias de vida de los integrantes de las comunidades —tanto de referentes históricos como de jóvenes involucrados en nuevos proyectos— constituyen un patrimonio cultural de enorme valor y, al mismo tiempo, una herramienta eficaz para llegar a públicos más amplios.
“No hay que tener miedo de reunir al público tradicional con el más joven: de ese encuentro surgen nuevas oportunidades para las instituciones”, señalaron desde la Dirección General. Las experiencias personales compartidas pueden convertirse en un puente fundamental entre generaciones.
Entre las recomendaciones dirigidas a las asociaciones también surgió la necesidad de otorgar mayores responsabilidades a los jóvenes y de medir con atención los resultados de las acciones de comunicación mediante datos e indicadores concretos.
Otra estrategia sugerida fue trabajar con los llamados microinfluencers, personas con capacidad para llegar a públicos específicos realmente interesados en las propuestas de las instituciones y con mayor predisposición a participar activamente en sus actividades.
“La comunicación no es una opción: es la clave para mantener vivas a las comunidades”, remarcaron los especialistas que participaron del congreso.
Durante su intervención de cierre, Santos Juan también presentó los lineamientos de una futura Ley de Colectividades. “El objetivo es fortalecer y desarrollar el entramado institucional de las comunidades”, explicó.
Además, destacó el valor social que cumplen las asociaciones en un contexto cada vez más individualista. “Debemos resistir una sociedad que tiende a reemplazar con tecnología los espacios de encuentro y de compartir, como un almuerzo entre amigos, dejando de lado esa dimensión colectiva que está en la base de las relaciones humanas”, afirmó.
El proceso de debate continuará en las próximas semanas. En julio se realizará un congreso dedicado a la economía social migrante, que profundizará en el aporte económico y emprendedor que las comunidades extranjeras realizan a la Ciudad de Buenos Aires.