BUENOS AIRES – Cada 29 de mayo se celebra en la Argentina el Día del Inmigrante Lombardo, una fecha que coincide con el Día de Lombardía y recuerda la victoria de los municipios libres de la Liga Lombarda sobre el emperador Federico Barbarroja en la Batalla de Legnano, ocurrida el 29 de mayo de 1176.
Aquel enfrentamiento puso fin a la quinta y última campaña militar de Barbarroja en el norte de Italia. Tras la derrota, el emperador optó por la vía diplomática y el proceso culminó en 1183 con la Paz de Constanza, acuerdo mediante el cual reconoció oficialmente a la Liga Lombarda y otorgó a las ciudades rebeldes amplias autonomías administrativas, políticas y judiciales.
Las asociaciones lombardas en la Argentina suelen recordar esta fecha en sus redes sociales, donde el aniversario funciona como un puente simbólico con la tierra de origen.
La Asociación Lombardia de La Plata, por ejemplo, publicó un mensaje con motivo de la jornada. “Deseamos hacer llegar un saludo a todos los lombardos en este 29 de mayo, fecha en la que se conmemora la Batalla de Legnano, que consagró la victoria y la autonomía de los pueblos lombardos frente al Sacro Imperio Romano Germánico”, señala el texto difundido por la entidad.
La publicación en Instagram de la Asociación Lombardia de La Plata.
También la Asociación Lombarda de Buenos Aires compartió un mensaje en Facebook acompañado por imágenes del Duomo y el Castello Sforzesco de Milán, además de lagos y montañas representativos del paisaje regional. La publicación incluyó además la rosa camuna, actual emblema de Lombardía, una antigua figura rupestre hallada en la Val Camonica, entre las provincias de Brescia y Bérgamo, cuyos orígenes se remontan a los siglos VII y VI antes de Cristo.
“La inmigración lombarda en la Argentina es una de las más antiguas –explica Darío Signorini, presidente del Comites de Buenos Aires–. Por eso también es una de las menos visibles, porque quedó prácticamente absorbida por el proceso de integración”. Los primeros contingentes comenzaron a llegar hacia mediados del siglo XIX.
La publicación de Facebook de la Asociación Lombarda de Buenos Aires.
Junto con los piemonteses y los ligures, los lombardos protagonizaron la primera gran corriente migratoria italiana hacia territorio argentino, varias décadas antes del arribo masivo de inmigrantes provenientes del sur de Italia, que se intensificaría a partir de 1880 y especialmente después de la Primera Guerra Mundial.
Uno de los rasgos distintivos de esa migración fue su fuerte perfil agrícola. Muchos de los recién llegados que desembarcaron en Buenos Aires se dirigieron hacia Santa Fe y Córdoba, donde fundaron colonias rurales en una extensa región que aún hoy se conoce como la Pampa Gringa, denominación que históricamente se utilizó para identificar a los inmigrantes europeos, especialmente italianos.
Procedentes en gran parte de las provincias de Bérgamo, Brescia y Cremona, además de la zona de Brianza, los lombardos tuvieron un papel clave en el desarrollo agropecuario argentino. Introdujeron técnicas avanzadas para el cultivo de trigo y la producción ganadera, contribuyendo al crecimiento de un país que por entonces era conocido como el “granero del mundo”.
Hacia fines del siglo XIX, sin embargo, Lombardía atravesaba un acelerado proceso de industrialización que afectó sectores tradicionales como la producción de seda. Por ese motivo, entre los emigrantes también llegaron artesanos, albañiles y técnicos que encontraron empleo en las grandes obras de infraestructura argentinas, entre ellas la expansión ferroviaria. A ellos se sumaron empresarios y profesionales que participaron en la creación de las primeras industrias metalúrgicas del país.
Otro fenómeno característico fue la migración estacional. Muchos trabajadores rurales partían de Italia durante el otoño europeo para participar de la cosecha de trigo en la Pampa durante el verano austral y luego regresaban a su tierra en primavera. Por ese movimiento permanente entre ambos hemisferios recibieron el apodo de golondrinas.
Tras la Segunda Guerra Mundial se produjo una nueva etapa de vinculación entre Lombardía y la Argentina. Esta vez no fueron principalmente personas las que cruzaron el Atlántico, sino grandes empresas de origen lombardo que instalaron filiales en el país. Entre ellas se destacan Techint, fundada por el ingeniero milanés Agostino Rocca, y Pirelli, compañías que continúan teniendo una presencia relevante en la economía argentina.
En 2024, el Consejo Regional de Lombardía aprobó además una ley dedicada a los “Lombardos en el mundo”, con el objetivo de reconstruir los vínculos con los descendientes de aquellos primeros emigrantes y fomentar programas de intercambio que incluyan posibilidades de regreso a Italia para estudiar o trabajar.