CANCÚN – Desde hace más de una década, las playas del mar Caribe enfrentan una amenaza creciente: la acumulación masiva de sargazo, un alga marina que en los últimos años alcanzó volúmenes récord.

Según la Universidad del Sur de Florida (USF), el fenómeno comenzó en 2011 y, con la excepción de 2013, se repite cada verano, provocando serios problemas ambientales, ecológicos y económicos en distintas zonas costeras.

En 2025, la situación llegó a un nuevo nivel de alerta. Las proyecciones de la USF indican que la cantidad de sargazo en el Atlántico tropical podría alcanzar las 40 millones de toneladas métricas, una cifra sin precedentes que pone en riesgo la biodiversidad marina y los ecosistemas costeros.

Los países más afectados son México, Estados Unidos, Cuba, Puerto Rico y otras islas del Caribe, donde las playas ya están cubiertas por extensas franjas de algas. Además de arruinar el paisaje y afectar las actividades turísticas, la descomposición del sargazo libera gases como el ácido sulfhídrico, perjudicial para la salud humana y para la calidad del aire.

Ante la gravedad del fenómeno, se pusieron en marcha estrategias regionales y programas de cooperación entre gobiernos, investigadores y comunidades locales, con el objetivo de mitigar los impactos y encontrar soluciones sostenibles a una crisis que parece repetirse cada año con mayor intensidad.