BUENOS AIRES – La cercanía del 2 de junio y el 80° aniversario del referéndum que dio origen a la República Italiana, la primera elección política en la que las mujeres pudieron votar, sirve como marco para una propuesta cultural con fuerte contenido histórico y social.
Para conmemorar ese hito, el SPI CGIL —el sindicato de jubilados de la central sindical italiana— organizará el sábado 6 de junio una proyección gratuita de Siempre nos quedará mañana (C’è ancora domani), la película dirigida y protagonizada por Paola Cortellesi que se convirtió en uno de los grandes fenómenos del cine italiano reciente y obtuvo seis premios David di Donatello, entre ellos Mejor Actriz Protagónica, Mejor Guion y Mejor Dirección Debut.
La cita será a las 20.30 en Miranda 3925, en el barrio porteño de Monte Castro. La entrada será libre y gratuita.
La propuesta se vincula directamente con las celebraciones por la Fiesta de la República. La película aborda, desde una mirada que combina drama y humor, la violencia de género, el lugar de las mujeres en la Italia de la inmediata posguerra y el valor que tuvo el sufragio femenino como punto de partida para la conquista de otros derechos.
“Creemos que el cine social italiano ha sabido narrar y mostrar procesos e historias colectivas, llevando a la pantalla experiencias personales y trayectorias de vida concretas - señala Alfredo Llana, presidente del patronato Inca de la Cgil. Este es uno de esos casos. Y también lo elegimos por la cercanía de la celebración del 2 de junio”.

El afiche de la actividad.
La jornada también servirá para difundir el trabajo del Spi en Argentina. En Italia, la población jubilada ronda los 5,7 millones de personas y las proyecciones indican que seguirá creciendo debido al envejecimiento demográfico y la baja natalidad, fenómenos que ya no son exclusivos de Europa y también se observan en América Latina.
“Sin embargo, el SPI tiene poco más de 400 afiliados explica Llana -. La afiliación es voluntaria y tampoco es obligatorio aportar la cuota sindical, que además es muy baja”.
A diferencia de otros sectores, la capacidad de acción- de los jubilados no pasa por la paralización de actividades. “La sociedad no percibe si un jubilado hace huelga porque no se interrumpe ningún proceso productivo —afirma— Pero una comunidad numerosa y organizada sí tiene peso político y capacidad de incidencia”.
Con ese objetivo, el sindicato busca revitalizar su presencia en el país, convocando tanto a quienes llegaron décadas atrás como a las generaciones más recientes. “No se trata de recaudar fondos —aclara Llana— porque la organización se sostiene principalmente gracias a la CGIL y conocemos perfectamente la realidad económica de los jubilados, tanto argentinos como italianos residentes en el exterior. Lo que creemos es que esta comunidad, formada en gran medida por descendientes de las grandes corrientes migratorias y por personas que siguen sintiéndose italianas, merece tener una representación activa y ser escuchada”.