BUENOS AIRES — Llevar la excelencia italiana al mundo a través de la cocina. Esa es la misión de Gioia Spolare, chef corporativa de Unox, una empresa con sede en Cadoneghe, en la provincia de Padua, especializada en la fabricación de hornos profesionales.

Luego de participar en la última edición de Fithep en Buenos Aires, la principal feria de la industria alimentaria latinoamericana, y en otro importante encuentro del sector en Colombia, Spolare cuenta cómo es su vínculo con la Argentina y recuerda las emociones que vivió durante su reciente viaje por América Latina.

Gioia ingresó a Unox hace tres años y forma parte del equipo internacional de chefs corporativos de la compañía, presente en numerosos países. Su tarea consiste en mostrar en vivo las prestaciones de los hornos profesionales mediante pruebas prácticas dirigidas a clientes y operadores del sector, tanto en la sede de la firma como en las principales exposiciones del mundo.

“Mientras cocinamos, mostramos las capacidades de nuestros hornos a distintos tipos de clientes —explica—. Lo hacemos tanto en la empresa como en las diferentes ferias alrededor del mundo, de acuerdo con los idiomas que hablamos”.

Gioia trabaja principalmente con España y América Latina, ya que vivió 13 años en Barcelona. “Nunca estudié español —aclara—, pero a veces la vida te impulsa a superar tus límites y a aprender cosas que jamás habrías imaginado”.

Gioia durante una demostración del nuevo horno profesional de Unox.

Entre los compromisos más importantes del primer semestre estuvieron las exposiciones de la capital argentina y Colombia. Para la cocinera, volver al país fue especialmente emocionante.

Dos años atrás había participado de una muestra en Córdoba, en su primera experiencia al otro lado del océano. “Fue mi primer vuelo tan largo y mi primer encuentro con este país. Lo recuerdo con mucha emoción”, cuenta.

Esta vez, en cambio, pudo conocer Buenos Aires. “Me enamoré —confiesa—. Es una ciudad con muchos espacios verdes, que adoro, y con una propuesta gastronómica realmente extraordinaria”.

Durante su estadía porteña, Gioia tuvo la oportunidad de profundizar en la cocina local y probar platos muy diferentes de los que había conocido en su visita anterior a Córdoba. “Dos años atrás había probado sobre todo sándwiches de milanesa, fiambres y platos sencillos. En Buenos Aires, en cambio, pude degustar muchas más especialidades”, relata.

Entre todas ellas, las empanadas ocupan un lugar especial. “Son de otro planeta”, afirma con entusiasmo. Otro grato descubrimiento fueron los tamales argentinos: “Son completamente distintos de los mexicanos, pero, en mi opinión, mucho más sabrosos”.

Por supuesto, tampoco podía faltar su opinión sobre la célebre carne argentina. “Con esas cocciones lentas a la parrilla, queda extremadamente jugosa y sabrosa. Se entiende perfectamente por qué es conocida en todo el mundo”, concluye.