GÉNOVA — La de Felicia Muscio Palumbo podría haber quedado como una de las tantas historias heroicas e invisibles de la emigración de Basilicata a Sudamérica. Pero gracias al proyecto Il Civico delle Radici tendrá un lugar en la memoria, precisamente en el pueblo de la región de Basilicata del que partió: Oppido Lucano, en la provincia de Potenza.
En la fachada de la casa donde nació, ubicada en Via Umberto 85, una “baldosa parlante” de bronce con un código QR transforma el punto de partida de su viaje en un relato.
Solo hay que escanear el código para conocer la vida de Felicia a través de un minidocumental realizado con documentos originales, imágenes de archivo, testimonios y la narración de la actriz de Basilicata Ilenia Ginefra.
La iniciativa es el resultado de un trabajo conjunto entre el MEI (Museo Nacional de la Emigración Italiana) de Génova y el Centro de los Lucanos en el Mundo “Nino Calice”.
Oriunda de Oppido Lucano, Felicia se casó a comienzos de la década de 1890 con Vittorio Sciaraffia Saluzzi y, en 1893, nació su hija Maria Rosa. Poco después, como muchos otros habitantes del pueblo, Vittorio partió hacia América en busca de trabajo y nuevas oportunidades.
Tiempo más tarde, Felicia decidió reunirse con él y emprendió un viaje de más de 70 días que la llevó desde el pequeño pueblo de Basilicata hasta Buenos Aires y, desde allí, a los valles chilenos, del otro lado de la cordillera de los Andes.
Con su hija de cuatro años en brazos, atravesó las montañas a lomo de mula por un camino difícil y peligroso hasta llegar a Iquique, ciudad portuaria del norte de Chile donde se había establecido su marido.
Paradójicamente, la historia de Felicia permaneció mucho más viva en la memoria de la comunidad de Iquique que en la de Oppido. En la ciudad chilena hay un monumento que representa a una mujer con una niña sobre una mula, símbolo de aquella travesía por los Andes y de la fortaleza de quienes, como ella, siguieron a sus compañeros al otro lado del océano para mantener unida a la familia.
En la inauguración de la baldosa, realizada el 20 de agosto, participaron la viceintendenta de Oppido Lucano, Nerina Orlandi; el presidente de la Fundación MEI, Paolo Masini; la coordinadora del Comité Técnico-Científico del Centro de los Lucanos en el Mundo “Nino Calice”, Mimì Coviello, y la autora del proyecto, la historiadora Maria Grazia Lancellotti.

La placa con el código QR.
Después de la ceremonia se proyectó el minidocumental Il Civico delle Radici - Quando Oppido Lucano era Palmira. Storia di Felicia Muscio Palumbo, elaborado a partir de documentos originales e imágenes del archivo del Instituto Luce, otro de los socios de la iniciativa.
“Estamos orgullosos de que se haya decidido comenzar este hermoso proyecto en nuestro municipio —declaró Nerina Orlandi—. Es una propuesta innovadora que recuerda el pasado, pero habla al futuro”.
Según Paolo Masini, “Il Civico delle Radici nos cuenta lo que consideramos la mayor narración colectiva y popular de nuestro país”. La referencia es a las migraciones y a su dimensión épica y simbólica, incluso fundacional de la identidad nacional, como ocurrió en la Argentina.
“Con Il Civico delle Radici llevamos las historias de la emigración nuevamente a los lugares donde todo comenzó —destacó Mimì Coviello—. El trabajo de investigación y documentación nos permitió construir un recorrido que une historias más conocidas con otras menos difundidas, pero todas capaces de mostrar la presencia de Basilicata en el mundo. Comenzar por Oppido y por Felicia Muscio Palumbo significa devolverle un relato a su comunidad y, al mismo tiempo, poner en marcha una red que acompañará el proyecto hasta diciembre”.
En 2024, el Centro Nino Calice también impulsó una propuesta sobre la identidad de la diáspora de Basilicata en la Argentina, Uruguay y Estados Unidos, que culminó con una muestra itinerante en Buenos Aires, Montevideo y Nueva York, además de distintas actividades culturales.
“Contar la historia de Felicia significa contar la de muchos de nuestros abuelos y bisabuelos, que dejaron una tierra dura, pero que les enseñó la resiliencia, la determinación y la dignidad —agregó Maria Grazia Lancellotti, historiadora y autora del proyecto—. Somos lo que somos hoy precisamente gracias a sus sacrificios”.
Il Civico delle Radici no solo servirá para honrar la memoria de los migrantes de Basilicata, sino también para dar a conocer los pueblos de los Apeninos de esa región.
“Las asociaciones turísticas locales participan con entusiasmo en un proyecto que ayuda a reconstruir de una manera tan fascinante las historias de nuestras comunidades”, concluyó Vito Sapia, presidente de Pro Loco Basilicata.
El de Oppido Lucano es el primero de cinco “Civici delle Radici” que se instalarán en Basilicata. Cada uno estará dedicado a una persona emigrada y a la comunidad que conservó su recuerdo. Se trata de un itinerario distribuido en distintos puntos del territorio que, a través de biografías individuales, reconstruye una experiencia colectiva: la de una región profundamente marcada por la emigración y por sus vínculos con las comunidades de origen lucano en el mundo.
Cada partida, al igual que cada llegada, deja una huella. Esa marca continúa viva en el lugar que Felicia dejó atrás. Y ya no será invisible.