MONTEVIDEO – La caída de la natalidad, el aumento de la longevidad y el consecuente envejecimiento progresivo de la población están modificando la estructura social y económica de América Latina y el Caribe, y obligan a los gobiernos a revisar sus políticas públicas.
Ese es el tema central de la sexta reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de la CEPAL, que comenzó el martes 18 de agosto en Montevideo y se desarrolla hasta este jueves 20.
La cita reúne en la capital uruguaya a representantes de los gobiernos de América Latina y el Caribe, las Naciones Unidas y organismos multilaterales, junto con integrantes de los parlamentos, el sector privado, el ámbito académico y organizaciones sociales.
Este año, los debates se concentran en la aplicación del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, aprobado en la capital uruguaya en 2013 y considerado el principal acuerdo regional sobre la materia.
La Conferencia, creada en 2012 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en coordinación con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), dedica esta edición especialmente a los efectos de la transformación demográfica. El programa incluye debates sobre la disminución de la fecundidad, el envejecimiento y los cuidados a largo plazo, la solidaridad entre generaciones y las posibles respuestas desde el Estado.
La apertura estuvo a cargo del secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, quien describió una región que ingresó “en una nueva etapa demográfica”, caracterizada por un crecimiento poblacional más lento, menos nacimientos, una mayor esperanza de vida, familias más pequeñas, una urbanización creciente y mayores movimientos migratorios.
Según Salazar-Xirinachs, estas tendencias están destinadas a “incidir profundamente en los sistemas jubilatorios y sanitarios, la organización de los cuidados, el mercado laboral y la educación”. La ventaja, remarcó, es que gran parte de esas transformaciones puede anticiparse con mucha antelación, lo que permite a los gobiernos planificar sus respuestas.
“La gestión de la transformación demográfica requiere un enfoque integral basado en la solidaridad intergeneracional”, agregó.
La CEPAL estima que el llamado “bono demográfico regional” —la etapa en la que la población en edad de trabajar crece más rápido que la dependiente— se acerca a su fin, mientras aumenta de manera significativa el peso de las personas mayores.
Por lo tanto, la cuestión involucra la sostenibilidad de la protección social, el desarrollo de los servicios de cuidados y la capacidad de las economías latinoamericanas para adaptarse a los cambios en la fuerza laboral.
El panorama fue analizado con mayor profundidad el miércoles, durante la presentación del documento Impactos del cambio demográfico en América Latina y el Caribe: retos y opciones para la política pública, elaborado por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE).
El informe señala entre las prioridades avanzar hacia una protección social más universal, fortalecer los sistemas de cuidados, mejorar la conciliación entre el trabajo y la vida familiar, garantizar el acceso a la salud sexual y reproductiva, impulsar medidas para un envejecimiento saludable e invertir en educación.
La ministra de Salud Pública de Uruguay, Cristina Lustemberg, representó al país anfitrión durante la inauguración e insistió en la necesidad de abordar la disminución de la población sin reducirla a una cuestión puramente numérica.
“La disminución de la natalidad no puede abordarse únicamente desde una perspectiva catastrofista y cuantitativa”, sostuvo. Recordó que, por el contrario, las políticas deben garantizar los derechos sexuales y reproductivos y la posibilidad de que cada mujer decida libremente si quiere tener hijos y cuándo. “Uruguay no dará marcha atrás en estos principios compartidos”, afirmó.
Lustemberg también se refirió a las desigualdades que acompañan estas transformaciones, desde la pobreza infantil hasta las brechas de género, y señaló el fortalecimiento de las políticas de cuidados como una de las tareas para los próximos años. “Un país que no cuida a sus niños y niñas, y que no garantiza el derecho a recibir cuidados a lo largo de toda la vida, no se cuida a sí mismo”, expresó.
La ministra también reafirmó el vínculo entre la agenda de población y desarrollo, la defensa de la democracia y los derechos adquiridos: “No daremos marcha atrás en los principios alcanzados en materia de derechos vinculados con la agenda de población y desarrollo. Costó demasiado conquistarlos”.
La ceremonia inaugural incluyó además un homenaje a Line Bareiro, abogada paraguaya fallecida el 1º de agosto y figura destacada en la defensa de los derechos humanos y de las mujeres en América Latina.
Bareiro había integrado el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Articulación Feminista Marcosur. Salazar-Xirinachs la recordó desde el escenario, seguido por un aplauso de pie del auditorio: “Creo que este aplauso es el mejor homenaje que podemos rendirle por todos sus años de compromiso y por el gran ejemplo que representó para todos nosotros”.
La ceremonia concluyó con un video dedicado a su legado en la historia democrática y en el movimiento feminista de Paraguay y la región. El Foro de la Sociedad Civil que precedió a la Conferencia también llevó el nombre de Bareiro.
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