BOGOTÁ — Un derrumbe sobre una mina de oro a cielo abierto dejó al menos 13 muertos y 7 heridos en el departamento de Nariño, en el suroeste de Colombia, fronterizo con Ecuador. El colapso ocurrió el miércoles por la tarde en la vereda Puerto Rico, una zona rural de difícil acceso situada entre los municipios de Policarpa y El Peñol.
Según el relato oficial, un talud —una gran masa de tierra y roca de la ladera— se desprendió sobre el frente de explotación mientras un grupo de mineros trabajaba con el método del bareque, la técnica artesanal de extracción de oro que se practica a pulmón, sin maquinaria pesada ni estructuras de contención.
En las primeras horas circularon versiones que hablaban de una explosión dentro de la mina, pero las autoridades terminaron descartando esa hipótesis: el desplome respondió a la inestabilidad del terreno, agravada por la crecida del cercano río Patía.
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en Nariño, Gabriel Ocaña, confirmó que las tareas de rescate se extendieron durante toda la noche, con apoyo de bomberos de Pasto, Policarpa y El Tambo, y con dos retroexcavadoras que la propia comunidad logró conseguir para remover la tierra.
Los trabajos concluyeron al amanecer del jueves con el hallazgo de los 13 cuerpos y el rescate de los 7 heridos, dos de ellos derivados en estado crítico al hospital San Pedro de Pasto.
Entre las víctimas fatales hay varios integrantes de una misma familia: una hermana, tres sobrinas y dos primos del presidente del Concejo municipal de Policarpa, Manuel Darío Matituy Portillo. Buena parte de los mineros que trabajaban en el sector pertenecían a la comunidad indígena Quillasinga, según líderes locales, que calcularon en más de 50 las personas dedicadas al barequeo en esa zona.
La tragedia se suma a una semana particularmente dura para Colombia. Apenas diez días antes, el 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 había sacudido especialmente la región del Chocó y dejado más de 300 muertos, según el Instituto de Medicina Legal.
Los accidentes en minas informales, además, no son una novedad en el país: la ausencia de soporte estructural y de ventilación adecuada es habitual en este tipo de explotaciones clandestinas, sobre todo en zonas montañosas de difícil acceso como esta.
Las autoridades departamentales dispusieron apoyo psicosocial para los familiares de las víctimas, mientras continúan las averiguaciones sobre las condiciones en las que operaba la mina y si contaba con algún tipo de habilitación.