MONTEVIDEO - La residencia de la Embajada de Italia en Montevideo volvió a ser escenario este año de la tradicional recepción por el Día de la República Italiana, celebrada el 2 de junio.
Del encuentro participaron autoridades uruguayas, representantes diplomáticos de distintos países y referentes de la colectividad italiana.
Tras la interpretación de los himnos nacionales de Italia y Uruguay, se proyectó el videomensaje del vicepresidente del Consejo de Ministros y canciller italiano, Antonio Tajani, dirigido a los italianos residentes en el exterior.
El titular de la Farnesina definió a las comunidades italianas en el mundo como personas “fuertes de sus raíces” y unidas “bajo nuestro querido tricolor”, capaces de mirar hacia el futuro “con confianza, coraje y talento” y de llevar “al mundo la mejor cara de Italia”.
Al recordar los 80 años de la República, Tajani reafirmó el compromiso de la política exterior italiana con la paz, el diálogo y el desarrollo, “poniendo siempre a la persona en el centro”.
En un contexto internacional atravesado por tensiones y conflictos, sostuvo que Italia está “en primera línea para sostener la paz, defender el derecho internacional y brindar asistencia humanitaria” a las poblaciones afectadas por las crisis globales. También destacó el trabajo del gobierno para garantizar la seguridad de los compatriotas en el exterior y aseguró que “ningún italiano, ciudadano o empresa, debe sentirse solo en el extranjero”.
Luego del mensaje de Tajani tomó la palabra el embajador de Italia en Uruguay, Fabrizio Petri, quien saludó a las autoridades presentes, a los integrantes del cuerpo diplomático y a la comunidad italiana, y recordó el significado especial de la fecha: “Ochenta años de la elección republicana, ochenta años de libertad y democracia y ochenta años del primer voto de las mujeres italianas”.
En ese sentido, también resaltó el papel pionero de Uruguay, que reconoció el derecho al voto femenino en 1927, casi dos décadas antes que Italia.
El diplomático situó la celebración en un escenario internacional complejo, marcado por incertidumbres y desafíos. “Se llega más lejos caminando junto a los amigos que avanzando solos”, afirmó. Y agregó que Italia y Uruguay eligen seguir recorriendo ese camino común “no por casualidad, sino como resultado de una profunda afinidad construida a lo largo de los siglos”.
Petri se detuvo luego en la relación entre ambos países.
“No hace falta recordar cuántos uruguayos encuentran sus raíces en Italia: la historia de las familias habla por sí sola”, señaló. También recordó que Uruguay fue “una casa acogedora para tantos italianos que llegaron aquí buscando un futuro mejor”. Un vínculo que, aclaró, no pertenece solamente a la memoria ni a los discursos, sino que sigue expresándose en cooperación política, oportunidades económicas e iniciativas culturales.
En el plano político, mencionó los recientes encuentros bilaterales, entre ellos la visita a Italia del presidente Yamandú Orsi y la del canciller uruguayo Mario Lubetkin. En materia económica, destacó el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, al que definió como “una herramienta con un potencial inmenso” para impulsar el crecimiento de ambas regiones.
El embajador también subrayó la relación entre cultura y actividad económica. A su entender, ambas dimensiones “no están en contraposición”, sino que pueden “generar conjuntamente iniciativas virtuosas”, con el objetivo de democratizar el acceso a la cultura y acercarla a la ciudadanía.
Como ejemplo mencionó la apertura, en la Ciudad Vieja de Montevideo, de la primera librería Feltrinelli fuera de Italia, una iniciativa que consideró una muestra concreta de la capacidad de construir nuevos puentes culturales entre los dos países.
Sobre el final de su discurso, Petri evocó a Nilde Iotti, “una de las madres de la Constitución italiana y la primera mujer presidenta de la Cámara de Diputados”, para recordar la importancia del voto femenino de 1946. Para las italianas, aquella boleta electoral representó “un símbolo de democracia, libertad y aspiraciones finalmente realizadas”.
La recepción concluyó con un almuerzo en la residencia diplomática, donde los invitados compartieron sabores de la cocina italiana y de la tradición uruguaya, entre ellos pasta con salsa de tomate, pizza, empanaditas, spritz, prosecco y café.