BUENOS AIRES – “Vengo de una familia de músicos y docentes”, cuenta el pianista Hernán Fassa, de 52 años, al repasar una historia familiar que se remonta a su abuelo veneciano, criado en la tradición vivaldiana de la ciudad de los canales.
“Fue él quien emigró a la Argentina, el único de la familia —recuerda—. El resto está repartido entre el Véneto y Friuli”.
Con un padre pianista —entre cuyos alumnos del conservatorio figura incluso Daniel Barenboim— y una madre maestra, Hernán se formó en la actual Universidad Nacional de las Artes, donde obtuvo el título en Artes Musicales. Antes, había cursado la secundaria en el Mariano Acosta, donde el italiano era materia obligatoria.
Allí conoció a profesoras que marcaron profundamente su formación y consolidaron su amor por Italia, nacido no solo de la herencia familiar sino también del descubrimiento de la lengua y la cultura. “¡Y de la música!”, agrega entre risas.
Justamente la música lo llevó a instalarse durante varios años entre Pavía y Milán, donde continuó sus estudios y conoció a Carlo Taffuri, violinista y docente de Varese, fundador y presidente de la asociación ImmaginArte, dedicada desde 2003 a la educación musical desde la primera infancia y al acompañamiento de jóvenes talentos hacia la profesionalización.
“En 2019 creamos el festival Astor e dintorni, dedicado a la música rioplatense, una pasión que Carlo comparte profundamente”, explica Fassa. El “Astor” del título es, claro, Astor Piazzolla. Los “alrededores” incluyen otros compositores argentinos —como el saxofonista de jazz Gato Barbieri (1932-2016)— en diálogo con grandes nombres del barroco italiano.
El proyecto debió interrumpirse en 2020 por la pandemia y este año alcanzó su sexta edición.
Durante 2025, Hernán participó con dos presentaciones. La primera fue Otto stagioni, un concierto que pone en relación Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi con las Cuatro estaciones porteñas de Piazzolla, inspiradas justamente en la obra del compositor veneciano. La segunda, La musica notturna di Buenos Aires, propone un repertorio contemporáneo que va más allá de Piazzolla e incluye obras de jóvenes compositores de la escena argentina, como Julián Caeiro, además de piezas del propio Fassa y del joven violinista de Varese Ludovico Matteo Carangi.
Pero el vínculo de Hernán con Italia no termina ahí. En 1992 ingresó como tenor al coro Cantoría Lugano, fundado en 1972 por Eduardo Vallejo, su actual director. El nombre del conjunto hace referencia al barrio porteño de Lugano.
“En marzo de este año estuvimos en Italia, entre Milán, Varese y otras ciudades cercanas, y también en Suiza, en Lugano, por supuesto, para interpretar el Réquiem de Martín Palmeri”, relata. Palmeri es un compositor y director argentino nacido en 1965.
Hoy, uno de sus grandes objetivos es lograr que la orquesta juvenil de ImmaginArte viaje a la Argentina para realizar intercambios culturales con instituciones similares de Buenos Aires y otras ciudades del país.
“Quiero acercar la música clásica a la mayor cantidad de gente posible, empezando por los chicos —afirma—. Escuchar música puede y debe ser un juego”.
No logra entender por qué la música prácticamente desapareció de los programas educativos italianos. “Después de la secundaria básica, donde el máximo nivel de creatividad suele ser la flauta dulce, ya no existe más —se lamenta—. Y sin embargo debería acompañar la formación de todos los jóvenes”.
Aunque continúa con su actividad como pianista —es maestro acompañante y solista en eventos del Círculo Italiano y de muchas otras instituciones—, hoy siente una especial predilección por el canto coral. Según dice, no hay nada más poderoso que cantar en grupo, aunque sea porque “obliga” a escuchar a los demás.
“Tocar un instrumento requiere estudio y dinero, pero todos nacemos con la voz. El coro genera armonía social —concluye—. Enseña a apoyarse en los otros, a confiar y también a ser confiables. Y, sobre todo, cantar es gratis. En estos tiempos, no es poca cosa”.