BUENOS AIRES — La asociación Dante Alighieri de Buenos Aires cumplió 130 años dedicados a difundir la lengua y la cultura italianas en la Argentina.

El aniversario se celebró el 17 de septiembre con un homenaje a Dante, por quien la Argentina siente una profunda admiración. A ese vínculo contribuyó la traducción de la Divina Comedia que Bartolomé Mitre publicó en 1894 y que sentó las bases de un verdadero canon literario.

Dante influyó incluso en la obra de Jorge Luis Borges, un gran admirador del poeta toscano que leyó tanto el texto original como la traducción de Mitre. Para muchos, El Aleph, uno de sus relatos más conocidos, es un homenaje a la Divina Comedia.

Por ese profundo vínculo, los 130 años de presencia de “la Dante” en Buenos Aires se celebraron en la Biblioteca del Congreso de la Nación con la muestra La biblioteca de Dante, organizada junto con la Dante Alighieri de Roma.

La exposición reunió nueve facsímiles de manuscritos de la Divina Comedia, fechados entre mediados del siglo XIV y el siglo XV, anteriores a la invención de la imprenta. Los originales se conservan en prestigiosas bibliotecas de Italia, Francia e Inglaterra.

Tras la invención de la imprenta, a mediados del siglo XV, los manuscritos fueron desapareciendo de manera progresiva y dieron paso a ejemplares impresos, a veces ilustrados, pero que ya no eran piezas únicas.

“Los ejemplares expuestos son facsímiles, no simples reproducciones. Eso significa que cada copia se hizo con técnicas artesanales y replica fielmente incluso las manchas de humedad, las roturas del papel, las quemaduras y la pérdida de color”, explicó Andrea Vincenzoni, vicepresidente de la Dante de Roma.

Estos ejemplares permiten recorrer la extraordinaria tradición manuscrita de la obra de Dante Alighieri, de la que se conservan más de 800 copias, y apreciar las distintas soluciones textuales, gráficas e iconográficas utilizadas para transmitir el poema.

Una de las piezas más fascinantes es el “Códice Palatino”, que perteneció a los hijos de Dante: Pietro, magistrado y uno de los primeros comentaristas de la Comedia, y Jacopo, también poeta. En sus páginas aparecen anotaciones de ambos, aunque no son las únicas. “Los peritajes identificaron las caligrafías de 11 personas diferentes”, agregó Vincenzoni.

El Códice Palatino, con anotaciones de los hijos de Dante.

Cada códice tiene características, orígenes e historias propias, vinculadas con copistas, ilustradores, personas que encargaron las obras, lectores e intérpretes. Son obras maestras de la cultura medieval y dan testimonio tanto de antiguos saberes artesanales como de la difusión y la construcción del legado de Dante a lo largo de los siglos.

En el canto XI del Purgatorio, el propio Dante sitúa entre los soberbios a Oderisi da Gubbio, un ilustrador de manuscritos que, a su vez, reconoce la superioridad de su colega Franco Bolognese. Una señal de que su paso por el Purgatorio empezaba a dar resultados.

Los facsímiles, realizados por la editorial Imago de Rímini, estuvieron expuestos en la Biblioteca del Congreso solo el 17 y el 18 de septiembre. Ahora quedan a disposición de la Dante Alighieri de Buenos Aires, que los recibió como donación.

Desde Roma llegó un saludo en video de Alessandro Masi, secretario general de la asociación, también en representación de su presidente, Andrea Riccardi. Masi destacó que, desde la creación del primer comité de Buenos Aires, la relación con la sede central siempre fue muy buena y permitió una colaboración fructífera a ambos lados del océano.

Para acompañar a sus colegas de la capital viajaron representantes de sedes y comités de Campana, Rosario y Mar del Plata, así como de Río de Janeiro y Asunción.

La tarde del 17 de septiembre se realizó la ceremonia oficial del 130.º aniversario en la sede de la Dante, en Tucumán 1646. El primer secretario de la Embajada de Italia, Andrea Conte, señaló que “promover la cultura italiana en la Argentina es, en cierto sentido, muy fácil, porque cada iniciativa encuentra terreno fértil. Pero, al mismo tiempo, es muy difícil, porque siempre hay que estar a la altura”.

Marco Basti, presidente de la Dante Alighieri de Buenos Aires, repasó la historia de la asociación, “desde los primeros años, cuando respondió al llamado de Giosuè Carducci a dar a conocer la literatura italiana a los hijos de los inmigrantes en el exterior”.

También hubo un recuerdo para Dionisio Petriella, “presidente de la Dante de Buenos Aires durante 52 años, a quien se debe el crecimiento de la organización”, subrayó Basti. Ese desarrollo contribuyó a que la Argentina sea hoy el país con mayor cantidad de sedes, filiales y comités de la asociación en el mundo.

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