BUENOS AIRES — Javier Milei confirmó que volverá a España la semana próxima para participar de la XXX Cumbre Iberoamericana, que reunirá en Madrid el 4 y 5 de noviembre a los jefes de Estado y de Gobierno de los 22 países de la comunidad: 19 latinoamericanos, más España, Portugal y Andorra. La decisión abre la puerta a un cara a cara con Luiz Inácio Lula da Silva en el momento más tenso de la relación entre los dos socios mayores del Mercosur.

Lula todavía no confirmó su asistencia, aunque el secretario general iberoamericano, el chileno Andrés Allamand, aseguró tener la máxima expectativa de que el brasileño esté presente. La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el organismo que coordina estos encuentros, espera entre 18 y 20 mandatarios. La cifra contrasta con la edición de 2024 en Cuenca, Ecuador, a la que solo asistieron tres jefes de Estado y donde la Argentina estuvo representada apenas por un embajador.

La eventual coincidencia llega pocos días después de la reelección de Lula, que se impuso en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro. Milei, que respaldó abiertamente al candidato del Partido Liberal (PL), no reconoció en público el resultado.

A esa herida se sumó en las últimas horas un episodio de mayor peso diplomático. El lunes, el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, ordenó a Flávio Bolsonaro entregar su pasaporte y le prohibió salir del país en el marco de una causa por presunto lavado de dinero. Un día después, según informó la Dirección Nacional de Migraciones, el senador ingresó a la Argentina por el puente Tancredo Neves, que une Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú, junto a su esposa y sus dos hijas. Pasada la medianoche despegó en un vuelo privado que aterrizó el miércoles en Miami.

Infobae, que reveló el operativo, informó que el Gobierno argentino coordinó y colaboró activamente con la salida, y distintos medios documentaron la presencia en la zona del asesor presidencial Santiago Caputo. La versión oficial sostiene que la familia entró con documentación válida y sin impedimentos registrados en los sistemas migratorios. Del otro lado de la frontera, una fuente de Itamaraty, como se conoce a la Cancillería brasileña, calificó la maniobra como una provocación, y el ministerio evitó descartar represalias. En el Congreso, la oposición pidió informes y la interpelación del jefe de Gabinete, Diego Santilli.

El vínculo ya estaba en su punto más bajo. En julio, durante la convención del PL en San Pablo que oficializó la candidatura de Flávio, Milei llamó a Lula “ladrón” y “presidiario”. Brasilia convocó a su embajador, Julio Bitelli, y desde agosto mantiene la representación en Buenos Aires al nivel de encargado de negocios, un rango inferior que suele cubrir la ausencia de un embajador. Es una medida casi sin antecedentes entre la Argentina y su principal socio comercial.

El escenario español tampoco es neutral para el libertario. La cumbre estará presidida por el rey Felipe VI y tendrá como anfitrión a Pedro Sánchez, con quien Milei nunca se reunió pese a sus reiteradas visitas a España. En la última, el 21 de octubre, el mandatario argentino afirmó en un desayuno en Madrid que a los socialistas había que sacarlos “a patadas”, en plena precampaña para las elecciones generales españolas del 29 de noviembre. En 2024, el gobierno de Sánchez retiró a su embajadora en Buenos Aires tras los dichos del Presidente sobre Begoña Gómez, esposa del jefe del Ejecutivo.

Así, Milei llegará a una mesa donde comparte asiento con dos gobiernos con los que mantiene relaciones dañadas. En la Casa Rosada admiten que el malestar con Brasil podría crecer, y la foto de Madrid, si finalmente se produce, dirá mucho sobre el margen que le queda a la región para separar las diferencias ideológicas de la agenda común.