BUENOS AIRES — Por primera vez, la Argentina recibió desde otro país fauna silvestre rescatada de las redes de comercio ilegal. El 22 de octubre, en el paso fronterizo que une Gualeguaychú, en Entre Ríos, con la ciudad uruguaya de Fray Bentos, autoridades de los dos países concretaron la entrega de 48 ejemplares incautados en territorio uruguayo: ocho cardenales amarillos, 20 loros habladores, 19 tortugas terrestres y un soldadito común, un pequeño pájaro autóctono.

El operativo se hizo en el marco de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), el tratado que regula el intercambio transfronterizo de especies protegidas y obliga a cada Estado a designar una autoridad administrativa para gestionarlo. Del lado argentino, esa función recae en la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, que conduce Juan Andrés Trebino.

La iniciativa partió de Montevideo. El 26 de diciembre de 2025, la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Dinabise), autoridad CITES de Uruguay, pidió formalmente a su par argentina que aceptara el retorno. Según ese organismo, todos los animales habían cruzado desde la Argentina sin documentación y fueron secuestrados en distintos procedimientos de la Dirección Nacional de Aduanas, el Ministerio del Interior y la propia cartera ambiental. La mayoría de los cardenales estaba en casas particulares, en manos de tenedores ilegales. Cuatro de las tortugas, en cambio, llegaron por entrega voluntaria de particulares a un reptilario habilitado.

Para determinar la procedencia de los cardenales, Uruguay recurrió a un estudio genético con microsatélites, marcadores de ADN que permiten rastrear el origen de cada ejemplar, que el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable aplica a todos los decomisos de la especie. Los análisis detectaron varios individuos con variantes propias de poblaciones argentinas. En el caso de los loros y las tortugas no hizo falta ese paso, ya que ninguna de las dos especies habita de forma natural en territorio uruguayo y su presencia allí solo se explica por el contrabando.

Considerado en peligro de extinción, el cardenal amarillo es un ave cantora de plumaje vistoso que vive en la Argentina, Uruguay y Brasil. Sus poblaciones silvestres cayeron por la captura para el mercado de pájaros de jaula y por la transformación de su hábitat a causa de la expansión agropecuaria. Según el gobierno uruguayo, las diferencias de aspecto entre los ejemplares de una y otra orilla del río alimentan además un tráfico que circula en ambas direcciones.

Tras la recepción, cardenales y loros pasaron a la Estación Cuarentenaria Lazareto del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), el organismo argentino de control sanitario animal y vegetal, donde cumplirán el aislamiento y los análisis de rigor. Después, los cardenales se sumarán al programa de conservación de la Fundación Temaikèn, con vistas a su liberación, y los loros irán al Centro de Rescate, Investigación e Interpretación de Fauna (CRIIF) La Esmeralda, en Santa Fe, donde se evaluará su reinserción. Las tortugas viajaron directo a ese centro: las recibió en la frontera Pablo Siroski, director de Manejo Sustentable de Fauna santafesino.

Para el gobierno uruguayo, la entrega reafirma su apuesta por la cooperación regional contra un delito que ubica entre los negocios transnacionales más lucrativos, a menudo en manos de redes criminales que aprovechan las mismas rutas que otras formas de contrabando. La directora de la Dinabise, Verónica Piñeiro, enmarcó la repatriación en una política orientada a “conservar la biodiversidad y combatir el tráfico ilegal de fauna silvestre”, y adelantó que los ejemplares se sumarán a proyectos de conservación que apuntan a su reproducción y a su reintroducción en la naturaleza.

Del lado argentino, la Fundación Temaikèn, que recibirá a los cardenales, puso el acento en la dimensión regional del problema. “La conservación del cardenal amarillo requiere un trabajo sostenido y coordinado entre organismos públicos, instituciones científicas y organizaciones comprometidas con la protección de la fauna silvestre en todos los países donde habita esta especie”, afirmó Alicia de la Colina, coordinadora del Proyecto Cardenal Amarillo de la entidad, en declaraciones recogidas por la agencia Noticias Argentinas.

La Dirección Nacional de Biodiversidad, Relaciones Ambientales y Cooperación, a cargo de María José Sánchez Monge, lideró el operativo y lo presenta como el inicio de una línea de trabajo para devolver a su país de origen a los animales víctimas del tráfico de especies protegidas por CITES.