BUENOS AIRES - Mayo arranca con una nueva ronda de aumentos en servicios esenciales que vuelve a tensionar el presupuesto de los hogares. Transporte público, medicina privada, agua y telecomunicaciones tendrán ajustes en sus tarifas, en un escenario en el que los ingresos todavía corren por detrás de los gastos fijos.
El transporte aparece otra vez como uno de los rubros más sensibles. Desde el 1° de mayo, colectivos, subtes y peajes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) subirán en promedio un 5,4%, en línea con el esquema de actualización mensual que combina inflación más un adicional fijo. El boleto mínimo de colectivo en la Ciudad pasará a $753,74, mientras que en la provincia de Buenos Aires el piso será más alto y arrancará en $918,35.
También el subte tendrá un nuevo ajuste: el viaje con tarjeta SUBE registrada costará $1.490, mientras que quienes no la tengan nominalizada pagarán bastante más. A esto se suman los peajes, que superarán los $4.300 en horario normal en las principales autopistas porteñas y podrán pasar los $6.100 en hora pico.
La salud privada también se encarece. Las empresas de medicina prepaga ya informaron subas de entre 3% y 3,9% en las cuotas mensuales, un incremento que también se trasladará a los copagos. Aunque los aumentos se ubican cerca de la inflación reciente, consolidan una tendencia de encarecimiento sostenido del acceso a la atención médica.
En paralelo, el servicio de agua tendrá una actualización del 3%. La factura promedio sin impuestos rondará los $29.967, con diferencias según la zona. El esquema forma parte de una política de aumentos graduales definida por el Gobierno para recomponer tarifas sin aplicar saltos bruscos, luego del atraso acumulado el año pasado.
Las telecomunicaciones tampoco quedan afuera. Movistar ya confirmó un incremento del 3,5% en sus planes móviles, sumando presión sobre un gasto que se volvió cada vez más relevante en la vida cotidiana.
A este combo se agregan cambios en las tarifas eléctricas en la provincia de Buenos Aires, donde comenzará a regir un nuevo cuadro que incluye modificaciones en subsidios y cargos de distribución. El impacto final dependerá del nivel de consumo y del esquema de segmentación vigente.
El trasfondo de estos ajustes muestra un proceso sostenido de traslado de costos hacia los usuarios. Según estimaciones recientes, los hogares del AMBA ya cubren alrededor del 61% del costo real de los servicios públicos, mientras que el Estado absorbe el resto a través de subsidios.