BUENOS AIRES — Los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva dieron las primeras señales para contener la crisis diplomática abierta por los insultos del mandatario argentino durante su reciente visita a San Pablo. Aunque no hubo disculpas de la Casa Rosada, ambas cancillerías descartaron una ruptura y buscan preservar los canales institucionales y comerciales.

El canciller Pablo Quirno aseguró que “no hay ninguna chance” de que la Argentina interrumpa las relaciones con Brasil. También anticipó que el Gobierno no llamará a consultas a su embajador en Brasilia, Daniel Raimondi, y manifestó su deseo de que el representante brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, retome pronto sus funciones.

“Tenemos la más alta estima por el embajador Bitelli y esperamos que luego de estas consultas retorne al país lo antes posible para seguir desarrollando la extensa agenda bilateral”, afirmó Quirno en declaraciones a Radio Mitre.

Bitelli regresó a Brasilia después de que Itamaraty lo llamara a consultas como respuesta a las declaraciones de Milei. Según informó el medio brasileño Metrópoles, el diplomático mantuvo el lunes una reunión de unos 40 minutos con el canciller Mauro Vieira y conversó brevemente con Lula para presentarles una primera evaluación del vínculo bilateral.

Una nueva reunión entre Bitelli y Vieira estaba prevista para este miércoles. Fuentes de Itamaraty señalaron a La Nación que el embajador volverá a Buenos Aires, aunque todavía no hay una fecha definida. Desde Brasilia calificaron como “positivas” las declaraciones de Quirno, pero el llamado a consultas no fue levantado formalmente.

La moderación diplomática contrasta con la posición de Milei, que no se retractó por haber llamado a Lula “presidiario” y haber atacado al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. Después de regresar al país, el Presidente volvió a elevar la tensión al acusar, sin presentar pruebas, al Gobierno brasileño de participar en una supuesta campaña contra la Argentina durante el Mundial.

El portavoz presidencial Adrián Ravier atribuyó los enfrentamientos a diferencias ideológicas y sostuvo que existieron “insultos de ambos lados”. Aseguró, sin embargo, que la Casa Rosada no pretende que la disputa afecte los intercambios diplomáticos o comerciales.

Mientras las cancillerías procuran contener el conflicto, la oposición argentina llevó el episodio al Congreso. El diputado y excanciller Jorge Taiana presentó un proyecto para repudiar las expresiones de Milei, al considerar que constituyen una injerencia en asuntos internos brasileños y perjudican la política exterior nacional.

La iniciativa había reunido hasta el martes las firmas de 33 diputados del peronismo y otros sectores opositores, según informó CNN Brasil. Entre los adherentes aparecen los exministros Santiago Cafiero, Agustín Rossi y Nicolás Trotta, además de los sindicalistas Hugo Yasky y Hugo Moyano. Su tratamiento inmediato resulta incierto porque la Comisión de Relaciones Exteriores está presidida por Juliana Santillán, de La Libertad Avanza.

Por su parte, el socialista Esteban Paulón pidió que Quirno sea convocado a Diputados para explicar las consecuencias del episodio y las gestiones emprendidas para recomponer el vínculo. La Unión Cívica Radical también cuestionó los agravios y advirtió sobre su impacto en la relación con el principal socio comercial del país.