BUENOS AIRES — La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, respaldó el programa económico del Gobierno argentino y sostuvo que el país se encuentra en una posición “mucho más sólida” que en años anteriores.

Durante su visita a Buenos Aires, mantuvo reuniones con Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y otros integrantes del gabinete.

“Argentina está en una posición mucho más sólida, y este es el resultado de un trabajo mucho más arduo del Gobierno. También es el resultado de la perseverancia y del sacrificio del pueblo argentino”, afirmó Georgieva durante una conferencia de prensa conjunta con Caputo.

Tras el encuentro con Milei, la funcionaria ratificó su apoyo a través de su cuenta de X. Agradeció al Presidente por una “discusión productiva” y afirmó que mantener las reformas, fortalecer la estabilidad y promover las inversiones será clave para impulsar el crecimiento y generar oportunidades.

La titular del Fondo señaló como principales avances el paso del déficit al superávit primario, la disminución de la inflación y la recomposición de las reservas internacionales. Según indicó, la suba anual de precios pasó del 210% a alrededor del 30%, mientras que el Banco Central superó la meta de acumulación de divisas prevista en el acuerdo con el organismo.

El diagnóstico de Georgieva, sin embargo, contrasta con una realidad cotidiana todavía marcada por la pérdida de empleos formales, el deterioro acumulado del poder adquisitivo y salarios que no terminan de recuperarse. Al mismo tiempo, el índice general de precios no refleja de igual manera el impacto que alimentos, alquileres, tarifas y transporte tienen sobre la economía de cada hogar.

Georgieva consideró que la evolución de las principales variables fortaleció la posición externa del país y permitió recuperar parte de la confianza de los mercados. También remarcó que una mejora en la calificación crediticia no beneficiaría únicamente al Estado nacional, sino que facilitaría el acceso al financiamiento de las provincias y las empresas privadas.

El respaldo fue agradecido públicamente por Caputo. “La relación con el Fondo Monetario es excelente, a todo nivel”, sostuvo el ministro, quien destacó el vínculo “de respeto profesional y personal, de confianza y de diálogo continuo” con las autoridades del organismo.

Caputo aseguró además que Georgieva confió en el programa oficial “desde el día uno”, incluso cuando las perspectivas sobre la economía argentina eran más inciertas. De acuerdo con el ministro, ese acompañamiento se consolidó durante los momentos de mayor tensión financiera.

Antes de la conferencia, Georgieva se reunió con Caputo y Bausili para analizar la marcha del programa económico y las prioridades de los próximos meses. En otro mensaje publicado en X, sostuvo que conversaron sobre la necesidad de preservar la estabilidad, avanzar con las reformas y generar condiciones que permitan fortalecer la inversión, el empleo y el crecimiento.

La agenda continuó en la Casa Rosada con una reunión de gabinete ampliado encabezada por Milei. Participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los ministros Luis Caputo, Carlos Presti, Alejandra Monteoliva, Mario Lugones y Federico Sturzenegger. También estuvieron el canciller Pablo Quirno, Bausili y otros funcionarios nacionales.

Por el FMI participaron el jefe de misión, Cheng Wong, el representante residente en la Argentina, Max Alier, el jefe de Gabinete de Georgieva, Wolfgang Bauer, y las autoridades del Departamento del Hemisferio Occidental Nigel Chalk y Luis Cubeddu.

Georgieva también destacó el regreso del crecimiento luego de dos años de contracción y las inversiones anunciadas dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que cifró en 45.000 millones de dólares. No obstante, reconoció que el dinamismo se concentra principalmente en el petróleo, el gas, la minería y el agro.

En ese sentido, planteó que la próxima etapa deberá traducirse en creación de puestos de trabajo, recuperación del consumo y mejores condiciones para las pequeñas empresas. Para ilustrar las dificultades de ese proceso, comparó la experiencia argentina con la transición atravesada por Bulgaria durante la década de 1990, inicialmente marcada por una profunda crisis económica y social.

La directora del FMI sostuvo que las reformas profundas suelen exigir sacrificios antes de mostrar resultados y recordó que, tras aquel período, Bulgaria se incorporó a la Unión Europea y posteriormente adoptó el euro. Con ese paralelismo, buscó reforzar la idea de que la estabilidad y la apertura económica pueden impulsar una recuperación si las políticas se sostienen en el tiempo.

Aunque Georgieva descartó la necesidad de un financiamiento extraordinario para afrontar los compromisos de 2027, la Argentina continúa siendo el principal deudor del Fondo. Con el respaldo político del organismo ratificado, el desafío del Gobierno será trasladar la estabilización macroeconómica a los salarios, el empleo y los sectores de la economía que todavía permanecen rezagados.