BUENOS AIRES — Con el Mundial de Fútbol 2026 ya en el retrovisor, el sindicalismo argentino retomó este miércoles su agenda de confrontación con el gobierno de Javier Milei. La CGT, las dos vertientes de la CTA y la UTEP protagonizaron una nueva movilización al Congreso Nacional, esta vez confluyendo con las organizaciones de jubilados que semana a semana sostienen su protesta frente al Parlamento.

La concentración arrancó desde las 15 en la intersección de las avenidas Rivadavia y Rodríguez Peña, con columnas que avanzaron hacia la Plaza del Congreso bajo consignas que reclamaron la recomposición de los haberes previsionales, la defensa del sistema jubilatorio y el rechazo al programa económico del Ejecutivo.

La jornada también tuvo réplicas en Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán, entre otras ciudades. La elección del sistema previsional como eje de la protesta no es casual. Según datos de ATE, la Canasta Básica de los Jubilados —que incluye vivienda y medicamentos— ya supera el millón ochocientos mil pesos, muy por encima de la jubilación mínima, que en julio quedó en torno a los $411.989. El bono extraordinario de $70.000, por su parte, permanece congelado desde el inicio de la gestión libertaria.

Pero la movilización de hoy no es un hecho aislado: forma parte de un plan de lucha acordado entre las tres centrales sindicales y la UTEP que se extiende, al menos, hasta agosto. El próximo escalón está fijado para el 7 de agosto, el Día de San Cayetano, patrono del trabajo, cuando se espera una nueva concentración de envergadura.

Según adelantó el titular de la CATT, Juan Carlos Schmid, la agenda de protestas contempla además una movilización al Ministerio de Economía y otra al de Desarrollo Social.

En ese marco, el cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, fue contundente: la central no acompañará las leyes impulsadas por el gobierno de Milei.

Desde la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy fue más lejos . En declaraciones a Somos Radio AM 530 del 20 de julio, el dirigente aseguró: “El plan que llevamos adelante junto a la CGT tiene una culminación con una gran marcha federal y paro nacional entre septiembre y octubre; el plan lo sostendremos hasta echar a este gobierno por el mal que le hace Milei a toda la gente”. La misma línea sostuvo en una entrevista con FM La Cielo, donde anticipó la profundización del conflicto sindical con acciones conjuntas de las dos CTA y la CGT.

La CGT, por su parte, lanzó la convocatoria a través de sus redes con una pieza que usa la imagen de Diego Maradona como símbolo: “Hacé como el Diego, marchá con los jubilados”. La elección de Maradona —y no de Messi, figura del subcampeonato mundialista— no parece casual: apunta a un registro emotivo y de clase que la conducción cegetista eligió para relanzar su agenda tras el paréntesis deportivo.

La posibilidad de un quinto paro general sobrevuela el ambiente sindical, aunque aún no tiene fecha ni consenso definitivo.

Lo que sí quedó claro es que la tregua implícita que impuso el Mundial terminó: el movimiento obrero organizado retomó las calles con una agenda propia. La pregunta que queda abierta es si el Gobierno encontrará canales de negociación antes de que la escalada sindical llegue a una nueva medida de fuerza nacional.