ROMA - La Cámara de Diputados de Italia dio media sanción, esta semana, a una reforma electoral que reduce de cuatro a dos las circunscripciones reservadas a los italianos que viven fuera del país para elegir diputados, y crea, para el Senado, una única circunscripción de alcance mundial sin ninguna división geográfica. El texto pasa ahora al Senado, que puede confirmarlo o introducirle modificaciones, en cuyo caso debería volver a la Cámara para una nueva votación.

La medida no contó con el respaldo de varios de los legisladores que representan hoy a esas comunidades, más allá de su color político. Así lo hicieron saber a este diario dos referentes del MAIE —partido centrista aliado del gobierno de Giorgia Meloni— y uno del Partido Democrático, los tres elegidos por la circunscripción de América del Sur.

El MAIE, partido centrista aliado del gobierno que tiene representantes propios elegidos en el exterior, sostiene que nunca acompañó este punto. “La propuesta del MAIE fue siempre mantener los cuatro colegios electorales y las preferencias”, explicó el senador Mario Borghese al Il Globo. Según su versión, el bloque consideraba que había otras prioridades más urgentes, como reforzar la seguridad del sistema de votación.

En la misma línea, el diputado Franco Tirelli remarcó que el MAIE, cuando fue consultado por el Gobierno sobre una eventual reforma del voto en el exterior, pidió expresamente conservar las cuatro circunscripciones actuales y el sistema de preferencias, que permite al elector elegir un candidato puntual dentro de la lista partidaria.

Del otro lado del espectro político, el Partido Democrático llevó adelante el rechazo más frontal. Sus diputados electos en el exterior —Fabio Porta, Toni Ricciardi y Nicola Carè— presentaron, junto a otros referentes del partido, ocho propuestas para frenar o modificar el recorte. Los ocho intentos fueron rechazados por la Cámara.

Porta, diputado por la circunscripción de América del Sur, fue quien expresó el rechazo más contundente.En diálogo con este diario, respondió: “La oposición, que a través de los diputados electos en el exterior del Partido Democrático llevó adelante casi en soledad —como ya había pasado con la reforma de ciudadanía— la batalla parlamentaria contra este nuevo ataque a nuestros derechos, debe seguir con la movilización también fuera de las cámaras, sobre todo para dar a conocer esta vergonzosa ofensa a la representación de los italianos en el exterior, pero también para sensibilizar a la Corte Constitucional sobre los aspectos anómalos y discriminatorios que genera esta ley, que agrava problemas que ya existían en la Circoscrizione Estero”.

En declaraciones a distintos medios italianos en los días previos a la votación, Porta había calificado la reforma como una maniobra pensada no para mejorar la representación, sino para asegurarle bancas a sectores políticos que hoy no logran un respaldo genuino entre las comunidades italianas en el mundo.

También la había definido como un nuevo golpe a los derechos de esas comunidades, en la misma línea que la reciente reforma de ciudadanía, que limitó la transmisión del derecho a hijos y nietos de italianos radicados en el exterior.

Mientras el proyecto de reducción de circunscripciones avanzaba, el MAIE consiguió aprobar, por separado, su propia propuesta centrada en la seguridad del voto.

“Se presentó una propuesta de ley en Cámara y Senado, con una conferencia de prensa, donde se proponía mayor seguridad y transparencia en el método de voto, así como un padrón de electores donde solo puedan votar aquellos ciudadanos a los que les llegue el sobre electoral, más una serie de propuestas para más recursos para el proceso electoral”, contó Borghese.

Ese trabajo derivó en un emendamento, presentado por Tirelli, que fue aprobado en el recinto.

El diputado explicó a este diario: “Presentamos un emendamento con distintos medios de seguridad. Por ejemplo, que los consulados, diez días antes del último día de votar, tienen que informar todos los sobres que mandaron a los ciudadanos, cuántos vinieron de vuelta y cuánta gente votó. Y al final de la elección, todos los consulados, a través de la embajada, tienen que informar cuánta gente votó en cada consulado”.

A eso se suma, detalló, un sistema de códigos de barras para leer los tagliandi adheridos a cada voto y evitar que una misma persona vote más de una vez, un código de verificación dentro de cada sobre y la exigencia de que toda la boletería se imprima en Italia antes de enviarse al exterior.

“En las últimas tres elecciones hubo fraude denunciado”, dijo Tirelli sobre el origen de esta iniciativa, y agregó que el emendamento se acompañó de un endurecimiento de las penas para quienes cometan irregularidades en el proceso de votación.

Para Porta, sin embargo, ese tipo de mejoras en la seguridad del voto no compensa el retroceso de fondo. Considera que agrupar comunidades tan distintas entre sí en una sola circunscripción diluye el vínculo entre representantes y electores.

También sostiene que la reforma termina tratando a las comunidades italianas en el mundo como números a redistribuir, antes que como historias y realidades que mantuvieron vivo el lazo con el país.

De cara a la instancia en el Senado, Porta señaló que “no está descartado que el gobierno, o la mayoría que lo sostiene, quiera introducir algunos cambios en el Senado, también para compensar el golpe que significó el rechazo de la enmienda que tanto le importaba a la presidenta Meloni sobre el sistema mixto de preferencias y listas bloqueadas en Italia”.

Eso, agregó, abriría la posibilidad de introducir otros cambios, empezando por los de la Circoscrizione Estero. Según Porta, sus colegas en el Senado van a plantear que excluir a continentes enteros y a importantes colectividades italianas en el exterior no es solo una grave herida a la representación, sino también una pérdida para Italia y su proceso de internacionalización.

Hasta que las dos cámaras no aprueben exactamente el mismo texto, la reforma no queda firme. Para las comunidades italianas en América Latina, el resultado final de ese proceso definirá si siguen teniendo representantes propios en el Parlamento italiano, o si a partir de ahora comparten banca con comunidades a miles de kilómetros de distancia, en otro continente.