MONTEVIDEO — Durante tres días, Montevideo fue el centro del debate progresista de América. El Palacio Legislativo albergó la tercera edición del Congreso Panamericano, un foro parlamentario que congregó a más de 150 dirigentes de 15 países, entre expresidentes, ministros, legisladores y referentes políticos.
El encuentro, que comenzó el viernes 21 de agosto y finalizó el domingo 23, se desarrolló bajo el lema “Solidaridad entre los pueblos, soberanía entre las naciones” y organizó sus actividades en torno a cuatro ejes: paz, seguridad y multilateralismo; desarrollo sostenible e integración regional; soberanía digital e inteligencia artificial; y bienestar y cuidados para las mayorías.
El Congreso Panamericano nació en 2024 en Bogotá y celebró su segunda edición en Ciudad de México en 2025. Según los organizadores, se consolidó como un foro parlamentario permanente de las fuerzas progresistas del continente. La próxima edición tendrá lugar en Brasil.
El coordinador general, David Adler, economista estadounidense y cocoordinador de la Internacional Progresista, definió la iniciativa como la construcción de una “visión alternativa” basada en la cooperación, la igualdad soberana, el entendimiento mutuo y la fraternidad. Adler, quien integró el grupo de asesores de política exterior del senador Bernie Sanders, calificó a Uruguay como un “faro para las fuerzas progresistas” del mundo.
Una de las intervenciones más esperadas fue la del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien lanzó duras críticas contra el gobierno de Javier Milei. “Vivir en la Argentina de Milei, para cualquier trabajador, es un infierno”, afirmó, y remarcó que “también lo es para las familias vulnerables, los jóvenes y los jubilados”.
El dirigente cuestionó la imagen que, a su juicio, Milei intenta proyectar en el exterior, a la que calificó de “falsa y mentirosa”, y sostuvo que en la Argentina se aplica “una política de destrucción de la nación”, con caída de los salarios, pérdida de puestos de trabajo, desfinanciamiento de la educación y la salud públicas y abandono de la infraestructura social. “Es nuestra tarea organizar el descontento popular”, concluyó.
Durante su visita a Montevideo, Kicillof también se reunió con el presidente Yamandú Orsi y firmó acuerdos de cooperación en materia de investigación científica y políticas agropecuarias. “Mientras el gobierno nacional desfinancia nuestro sistema científico, nosotros fortalecemos las instituciones vinculadas con la investigación, la innovación y el conocimiento”, declaró.
También tuvo amplia repercusión la intervención que ofreció el viernes el expresidente chileno Gabriel Boric. “La izquierda está viva y tiene futuro”, afirmó al reivindicar el legado político y moral de José “Pepe” Mujica, presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, fallecido el año pasado. De él, sostuvo Boric, la izquierda aprendió “la coherencia entre el discurso y la acción”, indispensable para presentarse ante el pueblo al que pretende representar.
Boric cuestionó además el “nuevo imperialismo” de Donald Trump y sostuvo que debe enfrentarse con firmeza. Calificó de “absolutamente ilegítima” la intervención de Estados Unidos en Venezuela e instó a las fuerzas progresistas a no responder a las derrotas electorales con moderación.
“No permitamos que en nuestros países nos disciplinen, nos domestiquen o nos digan que la única solución posible es jugar a la moderación”, expresó.
Las críticas a la política exterior de la administración Trump fueron uno de los ejes centrales del congreso. El diputado demócrata estadounidense Jesús “Chuy” García habló de un momento de “grave peligro” para el hemisferio y denunció la extensa historia de Estados Unidos en América Latina, en especial durante la Guerra Fría, marcada por fuertes injerencias en la soberanía y la democracia de los países de la región.
La diputada demócrata Pramila Jayapal, por su parte, acuñó la expresión “Doctrina Donroe”, que combina los nombres de Donald Trump y James Monroe, para describir la política exterior de la actual administración republicana. También reiteró su rechazo “al uso del poder militar y de los aranceles económicos para intimidar y coaccionar a las naciones”.
Desde Brasil, el senador del Partido de los Trabajadores Humberto Costa advirtió sobre la decisión de la administración Trump de clasificar a algunas organizaciones criminales como grupos narcoterroristas, al considerar que podría abrir el camino a nuevas formas de interferencia en la región.
El diputado uruguayo del MPP (Movimiento de Participación Popular, vinculado al Frente Amplio, la coalición de izquierda) Joaquín Garlo reconoció que “la derecha tiene mayor facilidad para reunirse que la izquierda” y señaló al congreso como un ámbito necesario de encuentro y coordinación. Para la diputada frenteamplista Inés Cortés, el enfoque parlamentario permite elaborar una hoja de ruta capaz de “traducirse también en leyes” y trascender a los gobiernos de turno.
La sesión plenaria final se realizó el domingo en el Parlamento del Mercosur, sobre la rambla de Montevideo. En el documento de cierre, los participantes destacaron que los desafíos del continente —desde la coerción financiera y la concentración del poder tecnológico hasta la crisis de los sistemas tradicionales de bienestar— requieren respuestas coordinadas a escala regional y no soluciones aisladas.
Bernie Sanders, quien no participó de manera presencial, también envió un mensaje a los delegados. El senador estadounidense instó a los sectores progresistas del hemisferio a avanzar mediante la solidaridad internacional y a expresarse con una sola voz en defensa de la justicia económica, la democracia, la protección del ambiente, el fin de todas las formas de intolerancia y la soberanía de cada nación.
Sanders acusó a la administración Trump de apoyar a candidatos reaccionarios y de interferir en las elecciones latinoamericanas. “Hermanos y hermanas: avancemos juntos en la lucha contra la oligarquía, contra el autoritarismo y contra un nivel de codicia sin precedentes”, concluyó.