BUENOS AIRES — El jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, desató en los últimos días una tensión diplomática con Chile al referirse a la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes. Sus declaraciones, hechas el domingo en el programa de streaming “La Fábrica del Podcast”, motivaron una nota de protesta formal del gobierno chileno y obligaron a la Cancillería argentina a salir a aclarar la posición oficial del país.
Al hablar sobre la importancia estratégica del extremo austral del continente, Valverde sostuvo que “Magallanes, el sur, el (Pasaje de) Drake, todo eso es soberanía” y que la Argentina debe “hacer presencia” en la zona porque se trata de una “llave bioceánica” entre el Atlántico y el Pacífico. El brigadier no precisó a qué país atribuía esa soberanía, pero la prensa y las autoridades chilenas interpretaron sus palabras como una reivindicación territorial argentina sobre el paso.
Sus dichos reflotaron además una controversia previa: meses atrás, el entonces jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino, contraalmirante Hernán Montero, había afirmado que el estrecho “es chileno, excepto la boca”, en referencia al tramo entre Cabo Vírgenes y Punta Dungeness, que consideró territorio argentino. En aquella ocasión, el ministro de Defensa, Carlos Presti, había recibido al embajador chileno para contener el impacto en la relación bilateral.
La repetición del planteo, esta vez en boca de la máxima autoridad de la Fuerza Aérea, explica en parte la reacción más dura que provocó ahora en Santiago.
El lunes, la Cancillería chilena confirmó que enviaría una nota de protesta formal a la Argentina. El canciller Francisco Pérez Mackenna, que respondió desde una gira oficial en Vietnam, calificó de “indiscutible” la soberanía chilena sobre el estrecho y lanzó un llamado a “las autoridades de otros países a ser responsables con sus declaraciones y no confundir a sus ciudadanos”.
Horas después se sumó el ministro del Interior, Claudio Alvarado, con una definición todavía más tajante, y la reacción se extendió de forma transversal al Congreso chileno, donde legisladores oficialistas y opositores reclamaron explicaciones.
Frente a ese escenario, el ministerio que conduce Pablo Quirno difundió el martes un comunicado en el que evitó nombrar directamente a Valverde, pero ratificó que la posición argentina respecto del Estrecho de Magallanes está definida por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, dos instrumentos que, según el texto oficial, rigen plenamente y son considerados definitivos por el país. El propio Quirno difundió el comunicado en su cuenta de X pasado el mediodía.
El texto también subrayó que la relevancia estratégica del extremo austral forma parte de una mirada de Estado que la Argentina sostiene en relación con sus reclamos sobre las islas Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida, aunque remarcó que esa postura no pone en discusión los tratados vigentes con Chile.
El presidente chileno, José Antonio Kast, respondió personalmente al gesto argentino y dio el episodio por cerrado desde el Ejecutivo, al agradecer que Buenos Aires reconociera la soberanía chilena sobre el estrecho.
Sin embargo, esa lectura no fue unánime puertas adentro del Congreso trasandino. Legisladores de distintos bloques, tanto oficialistas como opositores, coincidieron en que la respuesta argentina no alcanza para dar vuelta la página y calificaron de graves las declaraciones originales de Valverde, con pedidos de que el episodio no vuelva a repetirse.
El malestar tampoco quedó circunscripto a Chile. Este miércoles trascendió que las declaraciones de Valverde también incomodaron dentro del propio Gobierno argentino. Según reconstruyó Infobae, un funcionario de la Casa Rosada que pidió no ser identificado admitió que el brigadier “se equivocó”. La Política Online fue más allá y sostuvo que el propio canciller Quirno habría pedido el reemplazo de Valverde por haber generado el conflicto diplomático, aunque ese dato circuló hasta ahora en un solo medio y no fue confirmado por otras fuentes ni por la Cancillería. En el plano público, el exembajador argentino en el país trasandino José Octavio Bordón sostuvo que el tema “está absolutamente resuelto” y que los comunicados de ambas cancillerías dicen, en el fondo, lo mismo.