BUENOS AIRES - El Ministerio de Economía oficializó hoy una reestructuración profunda en las reglas del juego para la venta al exterior de hidrocarburos líquidos. La medida, dictada por la Secretaría de Energía mediante la Resolución 166/2026, busca desmontar décadas de intervención estatal y adecuar la operatoria al espíritu de libertad de mercado impulsado por el Poder Ejecutivo.
La nueva normativa de la cartera energética deroga un abanico de disposiciones administrativas —varias de ellas vigentes desde la década del noventa— que obligaban a las empresas a atravesar complejos mecanismos de objeción cruzada antes de despachar un barril.
En su lugar, el Estado establece un trámite simplificado bajo la órbita de la Subsecretaría de Hidrocarburos, orientado a que las autorizaciones fluyan sin demoras burocráticas.
Desde el sector privado venían reclamando una actualización regulatoria que estuviera en sintonía con las reformas de fondo aprobadas en la Ley Bases.
En los hechos, el nuevo esquema garantiza a las productoras la obtención automática de la habilitación para exportar sus excedentes, a menos que se detecten inconsistencias técnicas en la documentación presentadas o situaciones extremas de desabastecimiento en el surtidor local.
Con este movimiento, la Casa Rosada apunta a dar previsibilidad jurídica a las millonarias inversiones que requiere la infraestructura de transporte en Vaca Muerta.
Cerca del equipo económico confían en que la eliminación de los permisos discretos no solo mejorará la competitividad de la industria, sino que funcionará como una palanca directa para acelerar el flujo de divisas en la segunda mitad del año.