BUENOS AIRES – La reforma de la ley electoral italiana, que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, generó coincidencias poco habituales entre fuerzas políticas con posiciones enfrentadas en Argentina. Tanto Italia Viva como el Movimiento Associativo Italiani all'Estero (MAIE) rechazaron la decisión de fusionar las actuales circunscripciones del exterior.
El proyecto reduce a dos los distritos para elegir diputados —Europa y resto del mundo— y establece un único distrito para la elección de senadores.
Para Nicolás Fuster, coordinador de Italia Viva para Sudamérica, la modificación debilita el vínculo entre quienes representan y quienes los eligen.
“Modificar los distritos perjudica la relación entre representantes y electores, que debería estar mediada por el territorio y el conocimiento de ese territorio”, afirmó. “Además, esta unificación no tiene en cuenta que las comunidades italianas en el exterior tienen necesidades e intereses diferentes según el país en el que viven”.
Fuster sostuvo que las diferencias ya son evidentes entre América del Norte y América del Sur y que se profundizan al comparar regiones aún más distantes.
“Los italianos que viven en Seattle o Toronto tienen necesidades muy distintas a las de Buenos Aires, y ni hablar de quienes residen en Europa, Asia, Oceanía o África. Son comunidades diferentes, con historias, empresas y escuelas italianas propias”, explicó.
El dirigente también rechazó el argumento de que Italia otorga una representación excesiva a los ciudadanos residentes en el exterior.
“La Francia, incluso sin contar los territorios de ultramar, tiene muchos más representantes”, señaló. En ese país los italianos residentes en el exterior eligen 11 diputados y 12 senadores, mientras que Italia destina actualmente ocho diputados y cuatro senadores a la Circunscripción Exterior. Antes de la reforma constitucional de 2020 eran 18 legisladores en total.
La misma postura expresó Darío Signorini, presidente del Comites de Buenos Aires y referente del MAIE.
“Se unen realidades muy heterogéneas y se obliga a los electores a elegir entre candidatos desconocidos, cuando la representación democrática debería basarse en una relación de confianza”, sostuvo.
El dirigente recordó que el MAIE había impulsado dos cambios durante el debate parlamentario: mantener las actuales circunscripciones y conservar el voto por preferencia. Finalmente, solo prosperó este último punto.
El sistema de preferencias seguirá vigente exclusivamente para la Circunscripción Exterior, mientras que no volverá a aplicarse para las listas que compiten dentro del territorio italiano.
Italia Viva también respaldó esa decisión. Según Fuster, “los electores quieren votar a una persona que conocen y respetan”. Además, agregó que el mecanismo “premia a los candidatos que trabajan, estudian los temas, conocen los problemas y hacen campaña entre las comunidades”.
En el debate político también surgieron cuestionamientos hacia el MAIE. Algunos sectores sostienen que el partido podría resultar beneficiado con el distrito único, debido al peso demográfico de los italianos residentes en Sudamérica, donde concentra gran parte de su respaldo electoral.
Los dirigentes de la fuerza rechazan esa interpretación, aunque reconocen su satisfacción por la aprobación general de la reforma, especialmente por la incorporación del megaenmienda impulsada por el diputado Franco Tirelli para reforzar la transparencia y la seguridad del proceso electoral.
“Hace tiempo que reclamábamos mayores controles sobre la cantidad de sobres enviados por los consulados y sobre su recolección”, explicó Signorini. El dirigente recordó además las irregularidades detectadas en las elecciones de 2018, que derivaron en 2021 en la pérdida de la banca de un senador elegido por la USEI (Unione Sudamericana Emigrati Italiani). Ese escaño fue ocupado posteriormente por el actual diputado del Partido Democrático, Fabio Porta.
Respecto del sistema de votación por correspondencia, Signorini consideró que, si bien no es el mecanismo ideal, sigue siendo la única alternativa viable en países de gran extensión territorial como Argentina o Brasil.
“Donde la distancia física entre el elector y el consulado es muy grande no se puede hacer de otra manera”, afirmó.
Como ejemplo mencionó que entre Ushuaia y Bahía Blanca, sede del consulado competente para esa zona, hay más de 2.400 kilómetros de distancia.
“El voto presencial implicaría un viaje muy largo y costoso. Si queremos incentivar la participación electoral, no queda otra opción que aceptar el voto por correo”.