MONTEVIDEO – El escenario del Teatro Solís recibió una de las obras más emblemáticas de Dario Fo. En el marco de las actividades por el centenario del nacimiento del dramaturgo y premio Nobel italiano, el actor Matthias Martelli presentó en la capital uruguaya Misterio Bufo, una puesta que forma parte de una gira internacional por los cinco continentes.

La obra, inspirada en los evangelios apócrifos, reconstruye episodios de la vida de Jesús desde una mirada popular y satírica, al tiempo que cuestiona el poder temporal de la Iglesia. Emitida por la RAI en 1977, provocó una fuerte polémica: el Vaticano la condenó, fue denunciada por vilipendio a la religión y la Democracia Cristiana, entonces en el gobierno italiano, intentó sin éxito impedir su difusión.

Para Martelli, nacido en Urbino en 1986, cada función tiene un componente casi inexplicable. “Es como si el escenario te entregara una energía que ni siquiera sabías que tenías”, afirma el actor, director y dramaturgo, al describir ese instante en el que desaparecen el cansancio físico, el jet lag y las exigencias de una extensa gira.

Asumir el desafío de interpretar una obra tan identificada con Dario Fo podría resultar intimidante para cualquier actor. Sin embargo, Martelli encontró su propio camino junto al director Eugenio Allegri, fallecido en 2023 y considerado uno de los grandes referentes de la Comedia del Arte, tradición que también inspiró al Nobel italiano.

“Nunca pensé en compararme con Dario Fo –reconoce Martelli–. Él es un maestro inalcanzable. Con Eugenio abordamos el texto desde una idea muy clara: el juego”.

El actor recuerda que descubrió Misterio Bufo cuando era apenas un chico, al verla por televisión. A partir de esa experiencia decidió desarrollar lo que define como una “energía lúdica pura”. “Estudiamos con enorme seriedad las reglas y la técnica de los juglares medievales, la Comedia del Arte y la pedagogía de Jacques Lecoq”, explica.

Su versión se apoya en una identidad artística construida durante años de teatro callejero y espectáculos en plazas, incorporando una corporalidad y una expresividad propias, diferentes de las de Fo, pero respetando el espíritu original de la obra.

Uno de los rasgos más distintivos de Misterio Bufo es el uso del grammelot, ese lenguaje imaginario y onomatopéyico creado por Fo a partir de los dialectos del norte de Italia. Lejos de representar un obstáculo, Martelli considera que esa herramienta potencia el carácter universal del espectáculo.

“Es un teatro profundamente físico, basado en la mímica y el gesto. La historia se entiende por cómo el actor ocupa el espacio escénico con el cuerpo. Algunas juglaradas son completamente universales y no necesitan traducción. En las partes más habladas presento previamente cada escena, explicando su vínculo con la actualidad. Acá en Montevideo, igual que hice en Estados Unidos o en Chile, esas introducciones las hago directamente en el idioma local, en este caso el español, para generar un puente inmediato con el público”, señala.

A diferencia del teatro psicológico, donde el intérprete se involucra emocionalmente con el personaje, el teatro de narración trabaja desde otra lógica, basada en la distancia crítica y el lenguaje corporal.

Martelli lo resume así: “No se entra psicológicamente en el personaje. El personaje es corporal, por eso no se queda con uno. Lo que sí permanece —y esperamos que también quede en el público— es ese tipo de diversión vinculada con la sátira, con la indignación y con la crítica a la hipocresía del poder. Nuestro teatro no busca enseñar ni imponer una determinada visión del mundo, sino desmontar las interpretaciones habituales para hacernos preguntas y abrir nuevos horizontes de humanidad y empatía, sin señalar un camino político o social específico”.

Detrás de esa aparente liviandad existe, sin embargo, un enorme esfuerzo físico y mental. Sostener una obra de esta intensidad durante decenas de funciones exige disciplina, especialmente cuando se acumulan viajes, cambios de horario y el desgaste propio de una gira internacional.

Pero, según el actor, una vez que se levanta el telón ocurre algo difícil de explicar. “Cuando salís a escena recuperás una fuerza que no sabés ni de dónde viene”.

Para Martelli, ese es, precisamente, el verdadero misterio del teatro: un instante irrepetible en el que aparecen energías inesperadas para transformarlas en una experiencia compartida con el público.