ROMA - La Cámara de Diputados de Italia aprobó, en primera votación, una reforma completa de la ley electoral que reduce la representación parlamentaria de los millones de italianos que viven fuera del país.
La medida afecta directamente a las numerosas comunidades de Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela. El proyecto, bautizado “Stabilicum” por la coalición de gobierno y “Melonellum” por la oposición, obtuvo 217 votos a favor y 152 en contra.
El texto pasa ahora al Senado, la otra cámara del Parlamento italiano. Ese cuerpo puede confirmarlo sin cambios o introducirle modificaciones. En este último caso, debería volver a la Cámara para una nueva votación, ya que el sistema legislativo italiano exige que ambas cámaras aprueben una versión idéntica antes de que un proyecto se convierta en ley.
Desde 2001, los ciudadanos italianos residentes fuera del país no integran los distritos electorales del territorio nacional. Votan en una circunscripción aparte, la “Circoscrizione Estero”, que elige diputados y senadores propios.
Esa circunscripción está dividida hoy en cuatro zonas: Europa, con algunos territorios de Rusia y Turquía; América del Sur; América del Norte y Central; y una cuarta que agrupa África, Asia, Oceanía y la Antártida. Cada zona elige a sus propios representantes, lo que garantiza que cada región del mundo tenga un legislador familiarizado con sus problemáticas específicas, como los trámites consulares, la doble ciudadanía o las pensiones.
Es precisamente esa estructura la que la reforma modifica de manera sustancial. El “emendamento” aprobado por la coalición de gobierno reduce las cuatro zonas actuales a dos para la elección de diputados: por un lado Europa, y por otro una única área que agrupa a toda América, África, Asia y Oceanía.
Para el Senado el cambio es aún más profundo. Desaparecen las cuatro zonas y se crea una circunscripción única de alcance mundial, sin ninguna división geográfica. Ya circula el apodo de “senador planetario” para describir una banca que, en teoría, debería representar por igual a un italiano residente en Canadá, en Sudáfrica y en Australia.
Sin embargo, no cambia el número total de parlamentarios elegidos.
La votación de este punto se hizo a “scrutinio segreto”, es decir, voto secreto dentro del recinto, una modalidad que se usa en Italia para ciertas votaciones sensibles. Salió aprobado por 203 votos contra 133.
El proyecto venía de sufrir un traspié para el gobierno. Un día antes, la Cámara había rechazado por un solo voto (188 contra 187) la incorporación de las “preferencias”, es decir, la posibilidad de que el elector elija con su voto a una persona puntual dentro de la lista partidaria, en lugar de que sea el partido el que decida unilateralmente el orden de sus candidatos.
Ese resultado ajustado dejó en evidencia la existencia de “francotiradores”: diputados de la propia coalición de gobierno que votaron en contra de manera encubierta, amparados por el voto secreto. El episodio profundizó la interna dentro del oficialismo.
En ese clima llegó el tema de la Circoscrizione Estero. El Partido Democrático, principal fuerza opositora, presentó ocho propuestas para frenar o modificar el recorte. Estuvieron impulsadas por sus propios diputados electos en el exterior, entre ellos Fabio Porta, Toni Ricciardi y Nicola Carè, junto a otros referentes del partido. Los ocho intentos fueron rechazados.
Los diputados que responden al voto de las comunidades italianas en el mundo fueron los que salieron con las críticas más duras. Fabio Porta calificó la reforma como una maniobra hecha no para mejorar la representación, sino para asegurarle bancas a sectores políticos que hoy no logran ese respaldo genuino en el exterior.
Nicola Carè fue todavía más gráfico en el recinto. Comparó la nueva geografía electoral con agrupar en un mismo distrito a Sydney, Tokio, Buenos Aires y Johannesburgo, para ilustrar lo que consideró un despropósito al unificar realidades tan distintas en una sola circunscripción. También apuntó contra lo que llamó una contradicción de fondo: que a los italianos en el mundo se los use como vidriera cuando hay que promocionar productos italianos afuera, pero se les recorte peso político a la hora de elegir representantes.
Desde el oficialismo, en cambio, el vocero de la reforma, el diputado de Fratelli d'Italia Angelo Rossi, defendió el cambio con otro argumento. Sostuvo que la cantidad de bancas asignadas hoy a cada zona ya no guarda relación con la cantidad real de italianos que viven ahí, y que por eso, paradójicamente, el sistema actual sería el que no garantiza un voto igualitario.
El texto ya aprobado por la Cámara pasa ahora al Senado. Allí puede confirmarse tal como está, con lo cual entraría en vigencia para las próximas elecciones, o puede sufrir modificaciones, en cuyo caso volvería a la Cámara para otra ronda de votación.
Hasta que las dos cámaras no aprueben exactamente el mismo texto, la reforma no queda firme. Para las comunidades italianas en América Latina, el resultado final de ese proceso definirá si siguen teniendo representantes propios en el Parlamento italiano, o si a partir de ahora comparten banca con comunidades a miles de kilómetros de distancia, en otro continente.