BUENOS AIRES - Kristalina Georgieva viajará a la Argentina a fines de julio, invitada por Javier Milei. Será su primer viaje al país como directora gerente del FMI desde que asumió la actual gestión, aunque no la primera visita de un titular del organismo a la Argentina: la relación entre el país y el Fondo lleva décadas y otros directores gerentes ya estuvieron antes en Buenos Aires.
El ministro de Economía, Luis Caputo, fue quien confirmó la noticia a través de un posteo en redes sociales, en el que habló de un vínculo fluido con el organismo y de la intención de "profundizar el trabajo conjunto" de cara a lo que resta del programa.
El anuncio llega en medio de un capítulo muy concreto de esa relación: el del calendario de pagos. La Argentina mantiene con el Fondo un acuerdo de Facilidades Extendidas por 20.000 millones de dólares, firmado en 2025 a cuatro años.
En mayo se cerró la segunda revisión del programa, que trajo un desembolso de 1.000 millones de dólares que el Gobierno usó para recomprar Letras Intransferibles. Para julio, la expectativa oficial es sumar otros 900 millones tras la aprobación de la tercera revisión, mientras que hasta diciembre quedan vencimientos de capital e intereses por unos 2.000 millones de dólares.
El equipo económico sostiene que esos compromisos están cubiertos: semanas atrás, Caputo presentó junto al secretario de Finanzas, Federico Furiase, un esquema que —según el Gobierno— garantiza el pago de la deuda en moneda extranjera hasta el final del mandato de Milei, un punto que había sido, de hecho, uno de los pedidos centrales del Fondo durante la segunda revisión.
A ese trasfondo se suma otra pieza que el Gobierno también exhibe como un capítulo cerrado: el arreglo con los últimos holdouts, un litigio que arrastraba el país desde hacía años.
El momento elegido para la visita tampoco es casual. Apenas unos días antes del anuncio, el FMI había difundido en Washington su informe de Perspectivas de la Economía Mundial, en el que ratificó la proyección de expansión del PBI argentino en 3,5% para este año y 4% para 2027.
El dato pesa por contraste: a fines de 2025 esa misma cifra había sido recortada desde un 4,5% original, de modo que la ratificación actual funciona más como un freno a sucesivas bajas que como una mejora de expectativas.
El panorama global que trazó el organismo es bastante más gris: la subdirectora del área de investigación, Petya Koeva Brooks, describió una economía mundial tironeada entre los coletazos de la crisis energética por el conflicto en Medio Oriente y el envión de las inversiones tecnológicas, con un crecimiento esperado de apenas 3% este año y una inflación global que, lejos de ceder, fue corregida al alza, a 4,7% anual.
Hay, además, un tercer dato que el oficialismo también lee en clave propia. Días antes de saberse de la visita de Georgieva, el Fondo anunció que la economista argentina Silvana Tenreyro pasará a ocupar la Consejería Económica y la Dirección del Departamento de Estudios del organismo, el cargo que en la práctica equivale a la jefatura de economistas del Fondo y que antes ocuparon nombres como Olivier Blanchard o Gita Gopinath.
Tenreyro, nacida en Tucumán y formada en Harvard tras graduarse en la Universidad Nacional de esa provincia, viene de una carrera hecha en Londres: fue profesora en la London School of Economics e integró durante seis años el comité de política monetaria del Banco de Inglaterra.
Asumirá el cargo el 10 de agosto, en reemplazo de Pierre-Olivier Gourinchas.
Con las revisiones del programa aprobadas, las metas de reservas cumplidas y un cronograma de pagos que el Ejecutivo asegura tener resuelto, la llegada de Georgieva a Buenos Aires se recorta sobre un escenario sin sobresaltos técnicos entre ambas partes.
Queda por verse, de todos modos, qué tan exigente será el Fondo con las metas de acumulación de reservas de cara a 2027, y si la visita trae consigo alguna condición nueva más allá del gesto político.