BUENOS AIRES - Dos compañías que nunca antes operaron en el país se quedaron con la construcción del gasoducto de mayor diámetro jamás tendido en la Argentina, una obra clave de US$1200 millones para el proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) que lideran YPF, ENI y XRG, el brazo internacional de inversiones energéticas de la petrolera estatal de Abu Dhabi, Adnoc.
El consorcio ganador está integrado por la italiana Bonatti y la estadounidense Pumpco —esta última controlada por el empresario cubanoamericano Jorge Mas, copresidente del Inter Miami, el club en el que juega Lionel Messi—, que compitieron con el respaldo técnico de la firma local Contreras Hermanos.
Ninguna de las dos empresas extranjeras había construido antes infraestructura energética en el país. Contreras Hermanos participó del diseño y la ingeniería del proyecto, pero no pudo presentarse como oferente principal porque la licitación fue exclusivamente internacional. Para Bonatti, se trata de la primera obra de infraestructura energética que realiza en la Argentina.
Del otro lado quedó la sociedad Techint-Sacde, presidida por Paolo Rocca y Marcelo Mindlin, que sufrió así su segunda derrota consecutiva en licitaciones de infraestructura vinculadas a los megaproyectos de exportación de hidrocarburos de Vaca Muerta. Semanas atrás, Techint-Sacde ya había quedado afuera de la construcción del ducto del proyecto Southern Energy (SESA), la otra gran iniciativa de GNL que avanza en paralelo en la cuenca neuquina, donde la italiana Sicim se quedó con la obra junto al consorcio de Víctor Contreras.
La adjudicación se definió a través de un mecanismo inédito en el sector energético local: una subasta electrónica inversa, en la que los dos finalistas —Pumpco-Bonatti-Contreras Hermanos y Techint-Sacde— fueron bajando sus ofertas de manera sucesiva a través de una plataforma digital, sin conocer el monto que presentaba el rival ni tener certeza de que este siguiera activo en la puja. El mecanismo, que arrancó con un tope máximo fijado por YPF y un total de siete empresas y consorcios en danza, terminó reduciendo la competencia a esos dos oferentes.
Según reconstruyeron fuentes del sector, la oferta ganadora resultó, al cierre de la puja, un 15% más económica que la presentada por Techint-Sacde. "La competencia le hizo bien a la Argentina", señalaron fuentes consultadas, en referencia a la baja de precios que mostraron las últimas licitaciones de infraestructura energética ligadas a Vaca Muerta.
El nuevo ducto conectará la Meseta Buena Esperanza, en pleno corazón de Vaca Muerta, con la localidad rionegrina de Sierra Grande, donde se emplazará la terminal de exportación marítima.
Son en total dos tramos que correrán en paralelo a lo largo de 527 kilómetros: uno de gas, de 48 pulgadas de diámetro —el de mayor tamaño construido hasta ahora en el país, por encima de las 36 pulgadas del gasoducto Perito Moreno—, y otro de líquidos, de 24 pulgadas. La obra todavía depende de que se apruebe la decisión final de inversión (FID, por sus siglas en inglés) del proyecto YPF-ENI-XRG, un paso que se espera recién para fines de este año o comienzos de 2027.
Recién después de ese visto bueno, Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos podrán avanzar con la ingeniería y la ejecución definitiva. Mientras tanto, la adjudicación formal de los contratos debería firmarse entre 20 y 30 días después de la notificación que ya recibieron los ganadores.
El cierre de esta etapa activa de inmediato el siguiente casillero del cronograma de Argentina LNG. Hacia fines de este mes, las operadoras prevén lanzar la licitación —separada de la que se acaba de definir— para el suministro de los tubos de acero que se usarán en los 527 kilómetros de traza.
Allí Tenaris, la fabricante de tubos del Grupo Techint, buscará la revancha después de haber quedado afuera en enero de la provisión de caños para el gasoducto de SESA, licitación que ganó la india Welspun con una oferta un 40% más económica que la de Tenaris —que llegó a ofertar US$296 millones, luego bajó a US$282 millones y finalmente intentó igualar la propuesta ganadora con US$250 millones, aunque esa última mejora llegó fuera del plazo establecido.
Aquella derrota derivó en un fuerte cruce público entre el presidente Javier Milei y Rocca. El mandatario cuestionó en reiteradas ocasiones los precios de los tubos fabricados por Tenaris —la única productora de este tipo de tubería en el país— y llegó a referirse al empresario como “Don Chatarrín de los tubitos caros” en distintas apariciones públicas, entre ellas el Argentina Week en Nueva York y un discurso en la Fundación Libertad.
El propio ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, había explicado en su momento que Techint perdió esa licitación porque “ofreció los caños un 40% más caros” que Welspun. El episodio no fue menor para la compañía: la falta de nuevos contratos derivó, meses después, en el despido de 150 trabajadores de la planta de Tenaris en Valentín Alsina, la única fábrica de este tipo de tubos en el país.
Para Pumpco, en cambio, la adjudicación llega tras tres intentos fallidos: la compañía, subsidiaria de MasTec —una de las principales constructoras de ductos de Estados Unidos, con facturación anual cercana a los US$14.300 millones—, ya había ofertado sin éxito en la reversión del gasoducto Norte, en la construcción del oleoducto VMOS y en el ducto de SESA, todas instancias en las que se había impuesto Techint-Sacde.