ROSARIO – Las asociaciones comunitarias no representan solo y exclusivamente un lugar de encuentro y de sociabilidad para los numerosos italianos en el exterior: muchas veces, en especial para los hijos y nietos de las primeras generaciones de migrantes, estas instituciones funcionan como espacios de descubrimiento y de (re)construcción de las propias raíces culturales, lugares donde se pueden hallar verdaderos tesoros de valor incalculable, como antiguas tradiciones populares celosamente custodiadas y transmitidas.
Un ejemplo es la Asociación Famiglia Molisana de Rosario, la casa de los molisanos en Argentina, pero también un laboratorio en el que muchos jóvenes italo-descendientes pudieron acercarse a algunos de los aspectos más típicos de la cultura popular molisana, entre ellos bailes y cantos tradicionales. De esa actividad nació Cuore Sannita, un grupo folklórico integrado por una veintena de miembros, todos formados en la asociación, que hoy se presentan con trajes tradicionales en distintos puntos del país.
En las últimas semanas, el grupo decidió cruzar las fronteras nacionales y viajar a Italia para realizar lo que para muchos fue un verdadero viaje de las raíces, llegando a Molise y llevando su arte por el territorio. Quien contó la experiencia fue Maru Marinelli, bailarina del grupo y secretaria de la Asociación Famiglia Molisana de Rosario, nacida en Argentina de padres molisanos.
“Para nosotros fue una experiencia hermosa, realmente significativa. La vivimos como un ‘regreso a casa’ y como un agradecimiento a nuestros antepasados que venían de Molise. Fue muy emocionante”, relató Marinelli, que además fue la coordinadora del viaje.
Para ella, este viaje no fue el primer contacto con la tierra de sus orígenes. Maru contó que ya había estado en Molise antes, pero que igualmente fue emocionante volver junto a su grupo y acompañar a jóvenes compañeros que, en cambio, descubrían por primera vez sus lazos con el territorio.
El viaje de las raíces del grupo folklórico argentino incluyó varias paradas, entre ellas Campobasso, con motivo del Cammina Molise, y Ripalimosani, el pueblo donde se alojaron y que es el lugar de origen de algunos de ellos. Entre una escala y otra, el grupo pudo presentarse con danzas y ritmos molisanos, sin dejar de rendir homenaje también a las tradiciones propias de su tierra natal, mostrando algunos bailes argentinos.
Todo esto no habría sido posible sin la participación de Italea Molise, cuya intervención fue fundamental en la organización de una serie de iniciativas que hicieron que el viaje de las raíces del grupo argentino fuera aún más auténtico y cargado de emociones.
Además de algunos aspectos logísticos vinculados al viaje, fue justamente Italea Molise quien diseñó dos paradas fundamentales del itinerario. “Decidimos concentrar nuestra colaboración en dos momentos precisos, sobre todo para realizar un video conmemorativo que ahora está en etapa de edición”, contó Claudio Mescia, representante del proyecto.
La primera parada fue la del 6 de agosto en el Palazzo Ducale de Larino, donde el grupo argentino conoció al grupo folklórico local Zig-Zaghini de San Giovanni in Galdo. “No hubo un espectáculo como tal, sino una jornada de filmación: los artistas se presentaron con trajes típicos, bailaron danzas molisanas y registramos todo con diferentes técnicas, incluso con drones”, precisó Mescia.

El grupo en el Palazzo Ducale de Larino.
En relación con los trajes, Maru Marinelli explicó que fueron confeccionados en Argentina por una modista, inspirados justamente en los tradicionales molisanos. “Tenemos tres tipos, entre ellos uno dedicado a la Virgen Dolorosa, pero para el viaje llevamos solo uno, el primero que habíamos hecho y el más representativo: los otros eran demasiado pesados”, señaló la bailarina.
La segunda parada fue el 17 de agosto en Castellino del Biferno, en la provincia de Campobasso, donde los Zig-Zaghini ya tenían un espectáculo programado, pero permitieron que el grupo argentino se presentara durante unos cuarenta minutos. Fueron justamente ellos quienes abrieron la velada, acompañados por la banda local, que después se unió con cantos y bailes molisanos. “Nuestro aporte como Italea Molise fue doble –explicó el representante del proyecto–. Por un lado, un pequeño apoyo económico para gastos como traslados y sonido, y por otro, una inversión en comunicación a través de la producción del video conmemorativo, que estará disponible hacia fines de septiembre. Además, logramos que el grupo argentino se conectara con el grupo folklórico local, generando una sinergia inmediata: ya desde el segundo encuentro vimos crecer el vínculo entre ambos”.

Un momento de la presentación en Castellino del Biferno.
Además de las dos actividades que involucraron a todos los miembros del grupo argentino, hubo otro aspecto importante, también facilitado por Italea Molise: la realización de una búsqueda genealógica solicitada por una integrante, que pudo visitar la casa de su abuelo en Morrone del Sannio e incluso reencontrarse con algunos familiares.
“La experiencia con el grupo folklórico local fue maravillosa: un poco como un taller, porque nos enseñaron cosas nuevas. Disfruté muchísimo tanto el día de las filmaciones para el video como el de la presentación en conjunto: fueron momentos muy lindos”, concluyó Maru Marinelli. “Bailar en la tierra de donde vienen nuestras tradiciones nos dio un gran sentido de honor y de responsabilidad. Claro que siempre estaba un poco el miedo, pero también nos daba energía para hacerlo mejor. Volvemos a la Argentina enriquecidos en lo personal y en lo profesional, y con más ganas de seguir con lo que estamos haciendo”.