MONTEVIDEO - La Justicia uruguaya inició una revisión exhaustiva del proceso de adopción de un menor que hoy se encuentra en el centro de una fuerte polémica internacional. El caso involucra a Nicole Minetti, exfuncionaria regional de Lombardía vinculada históricamente al entorno de Silvio Berlusconi, y a su pareja, el influyente empresario Giuseppe Cipriani.
La controversia surge tras conocerse que el Estado uruguayo autorizó la entrega del niño a esta pareja de alto perfil, a pesar de que existiría una familia local que ya había iniciado un camino de pre-adopción con el mismo menor.
El organismo encargado de velar por la niñez en Uruguay, el INAU, ordenó auditar los expedientes para determinar en qué condiciones se permitió que el nene fuera adoptado por extranjeros y, sobre todo, cómo se habilitó su salida del país. Según los registros del tribunal de Maldonado, el argumento inicial para otorgar la adopción fue que los padres biológicos habían abandonado al bebé al nacer, sin mostrar interés posterior en su bienestar.
Los jueces determinaron en su momento que no existía un vínculo biológico real y que lo mejor para el nene era quedar bajo el cuidado de Minetti y Cipriani, especialmente debido a su delicado estado de salud, que requería tratamientos médicos avanzados en el exterior.
Sin embargo, esta reconstrucción oficial es duramente cuestionada por Leydi González y Julio Cuadrado, una pareja de la localidad de Pan de Azúcar. Ellos aseguran que desde 2019 estaban en pleno proceso de pre-adopción con el chico, habiendo superado evaluaciones y compartido periodos de convivencia.
Según su testimonio, ese camino se cortó de forma abrupta y sin explicaciones formales mediante una simple llamada telefónica en la que les informaron que el niño sería entregado a una "familia extranjera". Esta denuncia pone bajo sospecha la transparencia del sistema, sugiriendo que el poder económico o las influencias de la pareja italiana podrían haber pesado más que el proceso ya iniciado por los ciudadanos locales.
Otro punto oscuro que la investigación intenta aclarar es la conexión entre el instituto de menores y la vida privada del empresario. Se busca determinar por qué diversos menores bajo la tutela del INAU realizaban visitas a la estancia "Gin Tonic", una propiedad de lujo perteneciente a Cipriani en la exclusiva zona de La Barra, en Punta del Este.
Aunque el expresidente del INAU, Pablo Abdala, defendió la legalidad de todo lo actuado afirmando que la pareja visitaba al menor desde 2018 y que se había generado un lazo afectivo genuino, las sospechas de un manejo irregular persisten.
El caso ha provocado un terremoto institucional en Uruguay, un país que ya venía debatiendo la eficacia y las garantías de su sistema de adopciones.
La tensión escaló tanto que hace apenas una semana fue removido de su cargo el director del departamento de adopciones, Darío Moreira, siendo reemplazado por la educadora social Nair Ramos.
Este escándalo se suma a otros antecedentes recientes y traumáticos, como el caso de una beba llamada Itzaé a fines de 2025, donde la justicia ordenó quitarle la menor a su madre adoptiva para entregársela a un pariente biológico que apareció meses después, lo que dejó en evidencia las profundas fallas en el control de estos procesos que marcan para siempre la vida de los niños más vulnerables.