BUENOS AIRES – El aniversario número 153 del Círculo Italiano tuvo este año un perfil más discreto. Pero eso no significa que haya pasado inadvertido ni que la institución esté quieta. Todo lo contrario: se vienen cambios importantes.
“Estamos llevando adelante el plan de remodelación más ambicioso de los últimos 50 años de historia de la institución”, cuenta el vicepresidente Francisco Tosi. Las obras incluyen la puesta en valor de los salones Venezia, San Giorgio y San Marco, ubicados frente al salón Roma.
“Además – agrega – se hizo un trabajo muy importante, menos visible a simple vista pero igual de fundamental, de impermeabilización de techos y adecuación de las instalaciones eléctricas y de ventilación”.
La finalización de esta primera etapa “coincide no solo con el aniversario del Círculo, sino que proyecta a la institución hacia el futuro”, señala Tosi. También destaca que gran parte de las tareas pudieron concretarse gracias al aporte de socios benefactores y contribuciones voluntarias de los asociados.
“Por eso este aniversario, de cara a los próximos 155 años, nos encuentra en plena actividad – explica el vicepresidente –. No por casualidad, andamios y herramientas de trabajo fueron la imagen recurrente de los últimos meses”.
Mientras tanto, la vida social y cultural sigue adelante sin pausa. Continúan las tradicionales “cenas de los lunes” y las propuestas vinculadas a la difusión de la cultura italiana en Argentina, que en los últimos tiempos sumaron una fuerte convocatoria: meriendas musicales, ciclos literarios y visitas guiadas coordinadas por Sol de Brito, docente responsable de los cursos de idioma.
La propia Sol impulsó además un recorrido virtual por la sede, difundido en las redes sociales del Círculo, con la idea de mostrar que “lo que vemos hoy es el resultado de procesos históricos que llevaron muchos años – explica –. Desde la fundación, este espacio fue pensado como un lugar de comunidad y encuentro, inicialmente destinado a una élite”.
Una publicación dedicada al 152° aniversario de la fundación.
En aquel tiempo, hablar italiano y no dialecto era un rasgo ligado a quienes habían recibido educación formal en Italia. El idioma todavía no era una lengua de partida para los inmigrantes. “Fueron personas pertenecientes a determinados sectores sociales, con cierto nivel educativo, las que fundaron y pusieron en marcha lo que hoy es el Círculo Italiano, imaginándolo como un lugar monumental”, agrega Sol.
Antes, sobre la calle Florida, la institución había adquirido espacios enormes. El edificio tenía tres pisos, salas de esgrima, mesas de billar y múltiples actividades.
Más adelante, con la caída de los flujos migratorios, el Círculo tuvo que reinventarse. Aun así, eligió instalarse en un edificio que hoy es considerado monumento histórico. “Y generó un espacio mucho más democrático, abierto no solo a los inmigrantes y a sus hijos, sino también a todos aquellos que sienten eso que hoy se llama italosimpatía”.
Entre las próximas actividades habrá desayunos musicales mensuales dedicados a cantantes de distintas épocas, siempre vinculados con la actualidad. También se prepara una edición online del curso sobre El Gatopardo, que recorrerá la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, la película de Luchino Visconti y la reciente serie de Netflix. Además, continuará de manera virtual la segunda parte del ciclo sobre las Mujeres de la Casa Medici.
“Para la segunda mitad del año tenemos previsto un seminario dedicado a Dario Fo, en ocasión del centenario de su nacimiento – adelanta Sol –. Y también estoy pensando en un seminario sobre la periodista Oriana Fallaci”.
En el camino hacia los 155 años, el Círculo Italiano se prepara para nuevos desafíos, siempre buscando equilibrar renovación y tradición, crecimiento y memoria, identidad histórica y apertura al futuro. El objetivo es seguir siendo no solo un símbolo de la italianidad en Buenos Aires, sino también un espacio activo, capaz de dialogar con las nuevas generaciones sin perder su esencia.
“Hay que volver a partir desde ahí – sostiene Sol de Brito –. Desde aquella idea risorgimentale de construir una Italia unida también más allá del océano, un lugar de encuentro en el Nuevo Mundo, en América. Hoy la idea es recuperar ese universo, ponerlo en valor y lograr que todos conozcan la historia del Círculo Italiano y la manera en que se integró a la sociedad argentina desde 1873”.