BUENOS AIRES — La Liga de Mujeres Italianas recibió una distinción oficial de Rotary International, la organización mundial que reúne a los clubes rotarios, por su labor de concientización sobre la importancia de la vacunación antipoliomielítica, en el marco de la campaña End Polio Now.
¿El motivo? La iniciativa de homenajear a Eugenia Sacerdote de Lustig con la colocación de una placa conmemorativa, en mayo pasado, en el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo de Buenos Aires, donde trabajó durante muchos años.
Fue ella quien introdujo la vacuna contra la polio en la Argentina e hizo inmunizar públicamente a sus propios hijos para disipar los temores de las familias.
Nacida en Turín en 1910, Sacerdote era prima de Rita Levi-Montalcini, Premio Nobel de Medicina. Al igual que ella, debió enfrentar un doble obstáculo en Italia. En primer lugar, ser mujer en una época en la que la universidad, y especialmente las facultades científicas, eran ámbitos dominados por los hombres.
Más tarde, cuando ya se había graduado y estaba habilitada para ejercer su profesión, las leyes raciales del fascismo la obligaron a emigrar a la Argentina. Allí trabajó en investigaciones vinculadas con los cultivos celulares y se especializó en el campo de las vacunas.
Murió en 2011, a los 101 años.

Eugenia Sacerdote de Lustig.
La colocación de la placa en el Roffo cubre un vacío dejado por las instituciones: en Buenos Aires no hay ninguna calle ni plaza que lleve el nombre de Eugenia Sacerdote.
“Esta distinción del Rotary subraya la importancia de mantener viva su memoria y de generar un diálogo entre nuestras raíces, la historia de la inmigración italiana y el compromiso con la comunidad”, señaló Irma Rizzuti, presidenta de la Liga de Mujeres Italianas.