MONTEVIDEO – Es uno de los divulgadores históricos italianos más reconocidos y valorados. Licenciado en Historia Medieval, Andrea Frediani —autor multipremiado y docente universitario— conquistó al público internacional con su trilogía sobre Julio César, Dictator, compuesta por los volúmenes La sombra de César, El enemigo de César y El triunfo de César, además de la novela Roma Caput Mundi (todas publicadas en Italia por Newton Compton).
En la Feria del Libro de Montevideo, Frediani, acompañado por Ruperto Long —ingeniero, escritor y político—, habló sobre los desafíos que enfrenta un autor de novelas históricas, compartió anécdotas y presentó su más reciente obra, Los siete imperios. La estirpe del fuego, publicada el 9 de septiembre de 2025.
Sobre su enfoque para escribir dentro del género, el escritor subrayó la importancia de distinguir entre hechos históricos e interpretaciones narrativas, explicando que “en muchos de mis libros hago preceder cada capítulo por una cita de las fuentes, para explicarle al lector que el episodio que estoy por narrar realmente ocurrió”.
Aseguró que “es un desafío apasionante porque, como decía Napoleón, ningún gran hombre lo es a los ojos de su criado. Al final, un novelista histórico hurgonea en la ropa sucia de los grandes hombres para entender sus motivaciones. Y muchas veces descubrimos que no eran tan nobles como parecían”.
Ante la pregunta de Long sobre cómo maneja las discrepancias entre los hechos y la ficción, Frediani explicó que “el oficio del novelista histórico es uno de los más complicados dentro del mundo editorial” por dos razones principales.
La primera es la necesidad de lograr equilibrio: “En una novela ambientada en otra época, es importante delinear bien el contexto para que se entienda cuándo transcurre. Pero si uno abunda en detalles, quien no es aficionado a la historia se aburre. Y si el texto no tiene suficientes detalles, el lector apasionado por la historia lo criticará por superficial”.
En segundo lugar, hay “límites que obligan a seguir los hechos, lo que vuelve más difícil inventar una trama atrapante”, aunque a veces “las fuentes antiguas le dan al novelista cierta libertad para manipular un poco los eventos. Uno puede jugar con la imaginación, pero siempre anclado en la realidad”.
Respecto de su trilogía sobre César, Frediani contó que la inspiración surgió de la ambivalente amistad y rivalidad entre Julio César y Tito Labieno: “Cuando el editor me propuso escribir esta trilogía, al principio dije que no, porque sobre César ya escribieron todos. Incluso el propio César escribió sobre sí mismo. Pero después se me ocurrió que había una gran historia que nunca se había contado: su amistad, que luego se transformó en rivalidad, con su principal lugarteniente, Tito Labieno”.
La historia relata cómo Labieno acompañó a César durante toda su carrera. “Fue su principal comandante subordinado, su tribuno de la plebe cuando hacía política en Roma —explicó el autor—. Pero cuando César decide enfrentarse a la República romana, Labieno no lo sigue. No sabemos exactamente cuándo ocurrió la ruptura, porque pertenece a los capítulos perdidos del De bello gallico. En los últimos capítulos conservados todavía lo vemos del lado de César, y después lo encontramos junto a Pompeyo en la guerra civil. Se puede suponer que Labieno no estuvo de acuerdo con el cruce del Rubicón. Sea como sea, en ese momento se convierte en su enemigo más acérrimo”.
Frediani también compartió reflexiones sobre César como líder y estratega: “Como todos los genios, tenía muchas facetas, porque sin duda lo era —aclara—. Pero al final fue un perdedor. Octaviano, su sucesor, fue un ganador, porque logró aplicar esa visión autocrática que César vio apagarse apenas nacía. Lo admiramos, pero si lo pensamos bien, nunca fue emperador, nunca fue rey. Y eso se debió sobre todo a sus limitaciones políticas. Lo mataron sus colaboradores más cercanos, las personas que él mismo había premiado y perdonado tras la guerra civil”.
Por último, el autor habló sobre Los siete imperios. La estirpe del fuego, que narra “una historia que se desarrolla a lo largo de dos mil años y a través de muchos imperios. Para darle coherencia a ese viaje, imaginé la historia de una familia que se transmite un secreto de generación en generación durante dos mil años. Un secreto real: el del fuego griego, el arma de destrucción masiva de la Edad Media, usada por los bizantinos para derrotar a sus muchos enemigos, especialmente a los árabes”.
Frediani explicó que el libro sigue “las historias de las dos ramas de la familia en paralelo, divididas en ocho temporadas y treinta y cinco episodios. Porque está concebido como una serie: no dividido en capítulos y párrafos, sino en temporadas y episodios”.
Ya sea al explorar la olvidada rivalidad entre César y Labieno o al narrar la historia milenaria de un arma legendaria, Andrea Frediani demuestra que el oficio del novelista histórico exige un equilibrio constante entre rigor e imaginación. Su trabajo invita a mirar más allá de los mitos y los triunfos, para descubrir que detrás de los grandes protagonistas de la historia siempre hay seres humanos, con sus debilidades, errores y fragilidades.