BUENOS AIRES - La informalidad laboral cerró 2025 en niveles elevados y volvió a mostrar señales de deterioro en términos interanuales. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el 43% de las personas ocupadas trabaja sin registración, lo que equivale a alrededor de 9,2 millones de trabajadores en todo el país.
Si bien la cifra representa una leve mejora frente al trimestre previo, cuando había alcanzado el 43,3%, el dato implica un aumento de un punto porcentual respecto del mismo período de 2024. En promedio, el año pasado terminó con una tasa de informalidad del 42,9%, por encima del 41,8% registrado el año anterior.
El fenómeno da cuenta de una recuperación económica que no logra traducirse en mejoras sostenidas en la calidad del empleo. La expansión de la actividad convive con un mercado laboral fragmentado, donde una parte significativa de los trabajadores queda al margen de los aportes jubilatorios, la cobertura de salud y la estabilidad.
La situación impacta con mayor fuerza en algunos grupos. Las mujeres presentan una tasa de informalidad del 44,5%, por encima del 41,8% de los varones. A su vez, los jóvenes de hasta 29 años son los más afectados, con niveles cercanos al 58%, seguidos por los mayores de 65 años, donde la proporción también ronda ese valor. Entre los adultos de 30 a 64 años, el porcentaje desciende al 37,6%.
Las diferencias también se profundizan según el tipo de actividad. El servicio doméstico encabeza el ranking con un 78% de empleo no registrado, mientras que la construcción y sectores como el comercio y la gastronomía mantienen niveles elevados de informalidad. En contraste, ramas como la enseñanza y los servicios de salud muestran una mayor formalización.
El nivel educativo aparece como otro factor determinante: entre quienes no completaron el secundario, la informalidad supera el 65%, lo que evidencia la dificultad de inserción en empleos de calidad para los trabajadores con menor calificación.
Desde una mirada estructural, especialistas advierten que la dinámica reciente del mercado laboral refleja una dualidad persistente. Por un lado, existe un segmento con acceso a empleo formal; por otro, una porción amplia de trabajadores que se inserta en condiciones precarias, con ingresos más bajos y sin protección social.
En ese contexto, el crecimiento económico registrado en los últimos meses convive con una caída del consumo en sectores intensivos en mano de obra, lo que limita la generación de empleo registrado. La construcción, el comercio y la industria, claves para la absorción de trabajo, son también los rubros donde más se expande la informalidad.
El escenario plantea desafíos de mediano plazo. La persistencia de altos niveles de empleo no registrado no solo impacta en los ingresos y las condiciones de vida de los trabajadores, sino que también condiciona la sostenibilidad del sistema previsional y las posibilidades de crecimiento de la economía.