PARANÁ - “Hoy celebramos una fecha especial para nuestra tierra”. Así lo expresó el presidente de la Región Siciliana, Renato Schifani, en su mensaje por el aniversario del Estatuto Siciliano.

El 15 de mayo de 1946, antes incluso de la proclamación de la República Italiana, que llegaría con el referéndum del 2 de junio, nació la primera región autónoma de Italia. Fue mediante la firma del decreto por parte del entonces rey Humberto II de Saboya, en un contexto histórico complejo, marcado por las tensiones de la segunda posguerra.

Con esa medida, Sicilia obtuvo amplias competencias legislativas, administrativas y financieras, luego confirmadas por la Constitución italiana, y consolidó una identidad histórica y cultural propia dentro del Estado. “Una herramienta nacida para reconocer nuestra identidad, defender los derechos de los sicilianos y crear oportunidades de desarrollo”, señaló Schifani en su mensaje.

A ocho décadas de su promulgación, la isla celebra no solo una efeméride institucional clave, sino también el fuerte vínculo que sigue uniendo a millones de sicilianos y sus descendientes en todo el mundo.

“Esta fecha también les pertenece a todos ustedes, los tantos sicilianos de la Argentina”, afirmó el presidente regional, quien agradeció a la colectividad “por haber custodiado y transmitido nuestra identidad”.

La conmemoración coincide, además, con la Jornada del Emigrante Siciliano en el Mundo. El Estatuto sigue siendo el pilar de la autonomía de Sicilia y un símbolo de pertenencia para las comunidades en el exterior, que mantienen vivas sus tradiciones.

En Paraná, capital de Entre Ríos, donde la presencia de descendientes sicilianos dejó una profunda huella histórica y cultural, el aniversario fue celebrado con un encuentro de los miembros de la Asociación Cultural y Recreativa Familias Sicilianas. La institución trabaja desde 1988 en la promoción y preservación de la identidad de la isla, a través de actividades culturales, reuniones e iniciativas comunitarias.

Desde la asociación remarcaron que el sentido de esta evocación no es solo político o institucional, sino que también representa un reconocimiento al valor de la emigración y al legado de quienes llegaron a la Argentina en busca de nuevas oportunidades.

“La celebración une a los sicilianos que permanecieron en la isla con nosotros, los de la diáspora”, explicó José Prestifilippo, vocero de la asociación, al subrayar que estas organizaciones en el exterior son fundamentales para mantener vivas las tradiciones y la lengua de Sicilia. “En este 80° aniversario, las instituciones sicilianas y las asociaciones de emigrados en el mundo celebran con orgullo la autonomía conquistada y el vínculo indisoluble con la tierra de origen”. Lejana en términos geográficos, pero presente en cada gesto, en cada palabra dialectal, en cada plato cocinado y en cada recuerdo familiar.

Todavía hoy, en Paraná, la influencia siciliana se percibe en las recetas transmitidas de generación en generación, en las fiestas populares y en expresiones culturales que forman parte de la identidad de muchas familias de la ciudad.

“A ochenta años de distancia, la Región Autónoma Siciliana, con capital en Palermo, reafirma su historia como puente en el Mediterráneo”, sostuvo Prestifilippo. Y aseguró que, “más allá de los desafíos económicos, el Estatuto de 1946 sigue siendo una herramienta fundamental para el reconocimiento de su autonomía política y de su singularidad cultural”.