BUENOS AIRES - Loma Negra decidió apagar hasta noviembre uno de los hornos principales de su planta L’Amalí, en Olavarría, en una nueva señal del deterioro que atraviesa la industria de la construcción y del freno que todavía afecta al mercado del cemento en la Argentina.
La principal cimentera del país justificó la medida por la combinación de tres factores: la caída de la demanda, la acumulación de stock de clínker —el insumo base para fabricar cemento— y el fuerte aumento del costo energético previsto para los meses de mayor consumo de gas.
Según informó el sindicato minero AOMA de Olavarría, la parada no tiene antecedentes recientes por su duración. “Las interrupciones programadas por mantenimiento generalmente no duran más de 40 días”, señaló el secretario general del gremio, Alejandro Santillán.
En la planta bonaerense se acumulan actualmente más de 700.000 toneladas de clínker, volumen que le permitirá a la empresa continuar produciendo cemento mientras mantiene parte de su estructura industrial paralizada. El otro horno de la planta también permanecerá detenido durante mayo y junio y recién volvería a operar en julio, de acuerdo con las previsiones de la compañía.
La situación refleja el momento delicado que atraviesa el sector de la construcción, golpeado por la caída de la obra pública nacional, la desaceleración de los desarrollos privados y el aumento de costos medidos en dólares.
Los datos más recientes muestran que los despachos de cemento retrocedieron nuevamente en abril, pese a algunos indicadores de leve recuperación registrados durante marzo. El nivel de actividad continúa lejos de los valores históricos previos a la crisis del sector y las empresas todavía no observan señales claras de reactivación sostenida.
El escenario energético también aparece como uno de los factores centrales detrás de la decisión empresaria. Durante este invierno, las industrias deberán enfrentar un fuerte incremento en el costo del gas natural licuado (GNL) importado, impulsado por la tensión internacional y por las dificultades estructurales de la Argentina para ampliar la capacidad de transporte y almacenamiento energético.
Fuentes del sector estiman que el precio del GNL pasó de alrededor de USD 12 por millón de BTU el año pasado a cerca de USD 20 en 2026. El BTU —sigla de British Thermal Unit— es una unidad utilizada internacionalmente para medir energía térmica y se usa como referencia en el mercado del gas.
Además, el Gobierno modificó el esquema de abastecimiento y ahora las grandes industrias deberán reservar anticipadamente los volúmenes de gas que necesiten para el invierno o podrían sufrir interrupciones en el suministro durante las olas de frío.
En actividades intensivas en energía, como la producción de cemento, el impacto sobre los costos es inmediato. Frente a ese escenario, varias compañías comenzaron a revisar planes de producción, adelantar tareas de mantenimiento o reducir operaciones para atravesar los meses de mayor consumo residencial.
La decisión de Loma Negra llega además en medio de una nueva etapa accionaria para la empresa. Semanas atrás, el empresario Marcelo Mindlin tomó el control de InterCement, el grupo brasileño dueño de Loma Negra que reúne operaciones cementeras en distintos países de América Latina y África, y de la cementera tras la salida del grupo brasileño Camargo Correa.
Camargo Correa había adquirido la firma en 2005 luego de la venta realizada por la familia Fortabat. Ahora, el nuevo esquema societario quedó integrado por Mindlin junto a fondos internacionales acreedores de la compañía.
En ese contexto, la empresa inició una reorganización interna orientada a preservar caja y adaptar su estructura productiva a un mercado que todavía no logra recuperar niveles de actividad sostenidos.
La apuesta de Loma Negra es atravesar el invierno utilizando el stock acumulado y reducir costos energéticos mientras espera una eventual mejora de la demanda hacia fin de año.