Contar de qué se trata la “terra dei fuochi”, es decir, la zona entre Nápoles y Caserta elegida por la Camorra para el entierro ilegal de residuos tóxicos (a menudo provenientes de industrias del norte), a los que se suman los vertederos ilegales y las quemas de basura, que esparcen dioxinas y otros contaminantes por el aire.
Es lo que hace Veleno, película de 2017 dirigida por Diego Olivares y donde actúan, entre otros, Luisa Ranieri y Massimiliano Gallo. Fue presentada en la Semana Internacional de la Crítica del Festival de Cine de Venecia en 2017 y forma parte del nuevo catálogo de la plataforma Il Globo TV.
El tema está basado en una historia real, aunque en realidad representa cientos de tragedias que involucran a familias en esas tierras envenenadas, donde la mortalidad por leucemia y otros cánceres, incluidos los infantiles, es mucho mayor que en el resto de Italia.
Los protagonistas son Cosimo y Rosaria, marido y mujer (Gallo y Ranieri), propietarios de una granja de búfalas, cuya leche se utiliza para elaborar una mozzarella mundialmente famosa.
Pero el negocio no funciona bien. Los animales mueren envenenados o con extrañas malformaciones. Todos conocen las razones: los residuos tóxicos que envenenan la tierra, los acuíferos y el aire.
Cuando la Camorra, con la intermediación de un abogado con ambiciones políticas (Salvatore Esposito), presiona a habitantes del lugar para comprar sus tierras, la tentación de aceptar y mudarse a otro lugar es fuerte.
Esto es lo que hicieron, por ejemplo, el hermano de Cosimo y su esposa, con sus tres hijos pequeños. Con el dinero compraron un modesto departamento en el pueblo y abrieron una pequeña tienda.
Pero Rosaria descubre que está esperando un hijo, después de años de intentarlo. Y en ese punto, defender su tierra se torna fundamental.
Las cosas se complican cuando Cosimo descubre que tiene cáncer de estómago, provocado por esos venenos. Entonces Rosaria tendrá que tomar una decisión.

El cartel de la película.
La película se inscribe en el género “Gomorra” y cuenta la historia de la Camorra de Caserta, sin que la intención documental se apodere de la historia. En efecto, la inspiración documental es precisamente el detonante de todos los conflictos que hacen avanzar la acción, sin final heroico ni consolador, donde al final son muy pocos los que consiguen no condenar su alma y permanecer fieles a sus principios.
Una película necesaria también en el extranjero, donde a menudo se idealiza a Italia, considerándola -de modo acrítico- un país donde todo es ordenado, legal y bien hecho. Y se pasa por alto el hecho de que el crimen organizado no solo existe sino que es un fenómeno de dimensiones internacionales. Darse cuenta de esto no significa querer menos a Italia, sino ser conscientes de la importancia de la cultura de la legalidad.