BUENOS AIRES – Socios y vecinos del barrio de Floresta la llaman “La Trevisana”, el nombre con el que identifican al Circolo Ricreativo La Trevisana, una institución que se remonta a los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos italianos –especialmente del Véneto– llegaron al país en busca de nuevas oportunidades. Hoy sigue siendo una de las asociaciones italianas más activas de la ciudad.

En 1943, un grupo de oriundos de Treviso fundó un primer espacio en Villa Luro, que con el tiempo creció y se trasladó a Floresta, adoptando su nombre actual. La entidad mantiene una intensa agenda de actividades, entre ellas cursos de idioma italiano, yoga, gimnasia, artes marciales, coro, danza y propuestas culturales.

Se la considera un punto clave de la vida comunitaria local. El domingo 19 de abril, como es habitual, la institución organizó un concurrido almuerzo temático que convocó a asistentes de distintos puntos de Buenos Aires y reafirmó su papel como referencia más allá del barrio.

La jornada tuvo lugar en el amplio salón de su sede de la calle Dip. Benedetti 195 —una casona destacada por sus dimensiones y valor arquitectónico—, donde se ofreció un menú típico italiano con lasagna y tiramisú, postre originario de Treviso durante el Risorgimento. Además, junto al café, se sirvieron crostoli, otra especialidad veneta tradicional del Carnaval.

El cierre de la tarde estuvo marcado por música y baile, con la presentación del músico y cantante Alberto Daisen.

Del encuentro participó el cónsul general de Italia en Buenos Aires, Carmelo Barbera, quien agradeció la invitación y valoró especialmente la presencia de jóvenes, a quienes alentó no solo a sumarse a las actividades, sino también a involucrarse en los desafíos y el futuro de la institución.

También asistieron integrantes del Circolo Italiano, entre ellos Sebastián Impelluso —miembro del Consejo Directivo y del grupo de jóvenes profesionales—, quien destacó la importancia de estos espacios de encuentro y el intercambio entre entidades.

“Después del almuerzo tuvimos la oportunidad de recorrer las instalaciones y compartir un espacio de diálogo con los miembros de La Trevisana, donde intercambiamos experiencias y reflexiones sobre el rol del asociacionismo hoy”, señaló. Y agregó: “Seguimos fortaleciendo los vínculos y generando espacios de encuentro entre generaciones”.