BUENOS AIRES — El juicio por el triple lesbicidio de Barracas comenzó este lunes 18 de mayo en los tribunales porteños de Talcahuano 550. Fernando Justo Barrientos está acusado de haber arrojado un explosivo casero dentro de la habitación donde dormían dos parejas de lesbianas en una pensión del barrio de Barracas, durante la madrugada del 6 de mayo de 2024.

El ataque provocó la muerte de Pamela Cobas, Roxana Figueroa y Andrea Amarante, mientras que Sofía Castro Riglos sobrevivió con graves quemaduras y secuelas físicas y psicológicas que todavía persisten. Según las querellas, el acusado actuó impulsado por el odio hacia la orientación sexual de las víctimas.

La primera audiencia se realizó ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°5, integrado por los jueces Fabián Dinesta, Rafael Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián Pérez Lance. Afuera de los tribunales, organizaciones lesbianas y del colectivo LGBTI+ realizaron una jornada de acompañamiento y visibilización.

Sofía Castro Riglos, única sobreviviente, no pudo declarar por recomendación médica. Personas cercanas a la investigación señalaron que el proceso judicial representa para ella una fuerte carga traumática. “Su deseo más profundo sería asistir y declarar”, explicaron allegados a la causa.

Las querellas —integradas por la representación de Sofía, familiares de las víctimas y organizaciones de diversidad sexual— buscan que la Justicia reconozca el ataque como un crimen agravado por odio de género y orientación sexual. También sostienen que no se trató de un hecho aislado sino de una expresión extrema de violencia contra las identidades lesbianas.

“Hay elementos que surgen del expediente y de los testimonios de vecinos que nos llevan a concluir que el hecho fue motivado por el odio -afirmó Samanta Pedrozo, integrante del equipo jurídico de organizaciones LGBTI+-. El crimen no solamente afecta a las víctimas, sino a toda la sociedad LGBT”.

En la misma línea, la abogada Luciana Sánchez, representante de Sofía Castro Riglos, sostuvo: “El ataque no estuvo dirigido al hotel ni a crear un peligro común, sino directamente a matarlas a ellas cuatro por su percepción como lesbianas”.

El expediente sostiene que Barrientos mantenía desde hacía tiempo actitudes hostiles hacia las mujeres por su orientación sexual y estilo de vida. Testigos declararon que el acusado realizaba comentarios ofensivos y discriminatorios contra ellas antes del ataque.

Actualmente, Barrientos enfrenta cargos por “triple homicidio agravado por haber sido cometido por odio de género y orientación sexual”, además de tentativa de homicidio contra Sofía Castro Riglos. La acusación contempla la posibilidad de una condena a prisión perpetua.

Organismos de derechos humanos y colectivos de diversidad remarcan que el juicio se desarrolla en un contexto de aumento de los crímenes de odio contra personas LGBTI+. Según datos citados por Amnistía Internacional, durante la primera mitad de 2025 se registró un incremento del 70% en este tipo de ataques respecto del mismo período del año anterior.

“Queremos una Justicia real para Pamela, Roxana y Andrea. Una reparación para Sofía, única sobreviviente y testigo de la barbarie. Y un juicio que nombre el odio”, expresaron desde la Red Autoconvocades y Organizaciones Lesbianes.