BRASILIA — A pocos días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, prevista para el 4 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva recuperó terreno frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair.

Las últimas encuestas confirman un crecimiento del mandatario en la primera vuelta, pero todavía muestran una disputa muy ajustada ante un eventual balotaje el 25 de octubre.

El sondeo de BTG/Nexus difundido el 28 de septiembre le otorga a Lula el 42% de la intención de voto, frente al 37% de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta. En la segunda, en cambio, el presidente alcanza el 46% y el candidato ultraconservador, el 44%, una diferencia que se mantiene dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.

La encuesta de Quaest, publicada el mismo día, también refleja un escenario abierto: Lula obtiene el 39% en la primera vuelta, frente al 34% de Flávio Bolsonaro, mientras que, ante un eventual balotaje, ambos alcanzan el 42%.

El panorama, por lo tanto, está lejos de mostrar una carrera definida. Los distintos relevamientos realizados en la segunda mitad de septiembre presentan pocas variaciones entre las consultoras y, sobre todo en la segunda vuelta, diferencias que suelen ubicarse dentro de sus respectivos márgenes de error.

En la etapa final de la campaña, uno de los temas por los que Lula decidió apostar es el de las apuestas online. El 25 de septiembre, el presidente anunció la prohibición de las plataformas de apuestas de cuota fija y la presentó también como una respuesta al problema de la ludopatía y al endeudamiento de las familias. La medida generó un amplio debate político y económico, también por el peso que alcanzó el sector en Brasil.

El tema se vincula con una cuestión social particularmente sensible. Según datos de la Confederación Nacional del Comercio, en agosto alrededor del 82% de las familias brasileñas tenía deudas, un récord para la serie de la Encuesta de Endeudamiento y Morosidad del Consumidor (Peic, por sus siglas en portugués), que analiza los niveles de endeudamiento y de incumplimiento de pagos de los hogares.

La decisión sobre las “bets”, como se conoce a estas plataformas, parece tener además una relevancia particular entre las votantes. Según la última encuesta de Quaest, el 64% de las mujeres consultadas aprueba la prohibición de las apuestas online. En ese mismo grupo, el 62% respalda tanto el aumento del Bolsa Família, el principal programa de asistencia a los hogares de bajos ingresos, como la distribución de algunos medicamentos para bajar de peso a través del sistema de salud pública.

El voto femenino es, precisamente, uno de los segmentos más observados en el tramo final de la campaña. El relevamiento más reciente de Quaest muestra que, en la primera vuelta, Lula reúne el 40% de la intención de voto entre las mujeres, frente al 29% de Flávio Bolsonaro. En la encuesta anterior, los valores eran del 37% y del 32%, respectivamente.

La diferencia es aún más marcada en la simulación de la segunda vuelta: Lula alcanza el 46% entre las votantes, mientras que Flávio Bolsonaro se mantiene en el 37%. Una semana antes, la relación era del 44% frente al 37%. La ventaja de nueve puntos debe interpretarse, de todos modos, teniendo en cuenta el margen de error de tres puntos porcentuales correspondiente a este segmento específico de la muestra.

La misma encuesta registra cambios en otros grupos del electorado. Lula creció entre los católicos y, en menor medida, entre los evangélicos, mientras que Flávio Bolsonaro sigue manteniendo niveles de apoyo más altos entre estos últimos, respaldado también por la tradición familiar y por la fuerte adhesión que consiguió su padre en esas comunidades religiosas.

La disputa, por lo tanto, sigue muy polarizada. Por un lado, Lula busca consolidar el respaldo de las mujeres, los votantes de bajos ingresos y los beneficiarios del Bolsa Família, vinculando las nuevas medidas del Gobierno con temas como el costo de vida, el endeudamiento y la protección social. Por el otro, Flávio Bolsonaro mantiene una base electoral importante entre los hombres, los evangélicos y los sectores de mayores ingresos, según los sondeos recientes.

La primera vuelta del 4 de octubre será decisiva para determinar qué candidatos pasarán a la segunda. Las encuestas más recientes señalan a Lula y a Flávio Bolsonaro como los principales protagonistas de la contienda, pero los resultados previstos para el balotaje siguen siendo ajustados y están sujetos a los márgenes de error de cada relevamiento.