MONTEVIDEO — Ofrecer a los más chicos la oportunidad de acercarse a un nuevo horizonte cultural y lingüístico desde las aulas.

Ese es el objetivo de la iniciativa “Introducción a la lengua italiana”, que continuará en 2026. La impulsa la Asociación Trentini nel Mondo a través de la Embajada de Italia en Uruguay, con financiamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional italiano y de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) uruguaya.

El programa está dirigido a estudiantes de quinto y sexto grado de primaria, de entre 10 y 12 años, y se desarrolla mediante clases integradas a la actividad escolar habitual.

En su tercer año, y tras la buena recepción de alumnos y docentes, el proyecto muestra un crecimiento sostenido. La edición actual abarca 14 instituciones y 57 cursos distribuidos entre Montevideo, Florida, Fray Bentos, Melo, Mercedes, Pando, Paysandú, Rivera, Salto, Tacuarembó y Trinidad.

La propuesta, correspondiente al nivel inicial A1, busca que los chicos aprendan a leer, escribir, escuchar y comunicarse en italiano mediante una metodología sencilla y participativa. Utiliza el manual Uno, due, tre, stella!, elaborado a partir de la experiencia en las aulas uruguayas por Antonella Agostinis, exdirectiva escolar de la Embajada, y Angelica Klaus, docente de la asociación. A ese material se suman los recursos multimedia e interactivos de la plataforma en línea Crea, facilitada por el sistema educativo local.

La continuidad del programa se apoya en un acuerdo marco firmado en abril de 2025 por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional italiano, la Asociación Trentini nel Mondo y el Departamento de Segundas Lenguas de la ANEP. El Círculo Trentino de Montevideo también colabora en su implementación.

En una entrevista con el diario El País sobre el alcance de la iniciativa, el responsable para Sudamérica de la Asociación Trentini nel Mondo, Roberto Paolazzi, destacó el valor de la cooperación bilateral: “Estamos muy orgullosos de ver crecer este proyecto año tras año, fortaleciendo los vínculos entre personas e instituciones y abriendo nuevas oportunidades”.

Para resumir el espíritu de los cursos, Paolazzi recurrió a un conocido refrán italiano: “Una cosa lleva a la otra”. La frase expresa cómo un primer acercamiento al idioma puede dar lugar, con el tiempo, a nuevas inquietudes y oportunidades de aprendizaje.

El dirigente también agradeció a quienes hacen posible la iniciativa: “Los resultados recompensan el esfuerzo y agradecemos a todas las personas e instituciones que, de una manera u otra, nos permitieron o siguen permitiéndonos llevar adelante este proyecto cada año”.

En la práctica, el aprendizaje va más allá de la gramática. Las actividades incluyen espacios temáticos sobre la vida cotidiana, las tradiciones y las particularidades de Italia. Según los docentes, los chicos participan con entusiasmo y muestran especial interés por la gastronomía.

La propuesta encuentra un terreno propicio en los profundos lazos históricos y culturales que unen a Uruguay e Italia desde hace siglos. Esa herencia se observa en la arquitectura, el lenguaje y las costumbres cotidianas.

Para muchos alumnos, estudiar italiano también supone reconocer huellas de su propia historia familiar y mirar más allá de las fronteras. En declaraciones recogidas por El País, Paolazzi subrayó el alcance formativo de la experiencia: “Amplían sus horizontes hacia Italia, pero también hacia la existencia de otros países y culturas en general, lo que les permite adquirir una perspectiva multicultural que hoy tiene una importancia fundamental”.