COLONIA DEL SACRAMENTO — Praxis, una comunidad tecnológica estadounidense vinculada al mundo de las criptomonedas y de la “nueva economía digital”, habría elegido Uruguay para intentar llevar a un territorio físico lo que desde hace años define como su “nación digital”.
El acuerdo se alcanzó con +Colonia, el gran desarrollo urbanístico en construcción en la zona de El Calabrés, a pocos kilómetros de Colonia del Sacramento, uno de los principales destinos turísticos uruguayos, sobre el Río de la Plata y frente a Buenos Aires. Lo encabeza el empresario argentino Eduardo Bastitta, exasesor económico del presidente Javier Milei.
Praxis fue fundada en 2019 por Dryden Brown, exanalista financiero y exsurfista de competición que se convirtió en el principal ideólogo y la cara pública del proyecto, y por Charlie Callinan, exjugador de fútbol americano del Boston College con experiencia en el sector financiero. Según sostiene la organización, la comunidad reuniría a unos 150.000 miembros de todo el mundo.
Detrás de la atractiva expresión “nación digital”, sin embargo, no existe —al menos por ahora— ninguna soberanía real reconocida. En el propio anuncio del proyecto de Colonia del Sacramento, Praxis afirmó que sus instituciones deberán funcionar dentro del marco de la Constitución, las leyes y el sistema democrático uruguayo.
Según +Colonia, los miembros de la comunidad podrían movilizar “más de mil millones de dólares en los primeros tres años” y unas 2.700 personas ya habrían manifestado interés en mudarse. Sin embargo, no se trata de capital ya depositado, garantizado o comprometido por contrato. La cifra surge de una proyección de las inversiones que podrían realizar los futuros residentes.
El acuerdo entre Praxis y +Colonia también es, por ahora, menos definitivo de lo que sugieren algunos anuncios. The New York Times lo describió como “en gran medida no vinculante”.
Precisamente, la distancia entre el lenguaje que utiliza Praxis y lo que hasta ahora logró construir en la práctica es uno de los puntos que más escepticismo generan entre los detractores del proyecto.
Brown busca desde hace años un lugar para su ciudad. Los primeros planes apuntaron a África y, luego, al Mediterráneo, con opciones también en Italia, Montenegro y Marruecos. Más tarde fue el turno de Groenlandia, donde Brown sostuvo que quería crear una ciudad tecnológica con amplios márgenes de autonomía.
En 2025 presentó Atlas, un proyecto para desarrollar en el área de la base de la Fuerza Espacial estadounidense de Vandenberg, en California. Sin embargo, ninguno de esos planes se concretó hasta ahora.
La cuestión se vuelve políticamente sensible cuando al diseño urbanístico se suman la dimensión ideológica y el modelo de gobierno.
Un antiguo manual de identidad de Praxis, cuyo contenido reconstruyó la prensa uruguaya, llegó a defender “estándares tradicionales de belleza europeos y occidentales” y dividía simbólicamente a la sociedad imaginada en figuras como “guerreros, sacerdotes y comerciantes”.
Además, a lo largo de los años, Praxis habló de zonas con mayor autonomía, menos regulaciones y nuevos sistemas económicos e institucionales.
El problema es determinar qué parte de la filosofía de Praxis quedará como una declaración de identidad para sus miembros y cuál podría traducirse en exigencias concretas en materia impositiva, urbanística, tecnológica o regulatoria.
Sobre este punto se pronunció el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, después de reunirse con Brown en Nueva York. Reiteró que cualquier inversión “debe respetar las normas que Uruguay establece” y afirmó que, cuando alguien quiere invertir en el país, no le pregunta “de qué religión es ni a quién vota”.
Orsi también señaló la posibilidad de fortalecer el papel de Uruguay como centro regional de inteligencia artificial.
Sin embargo, el debate llegó rápidamente a la política local. Pedro Leizagoyen, dirigente del Frente Amplio e integrante de la comisión de la Junta Departamental que realiza el seguimiento de +Colonia, reconoció la potencial importancia de la inversión, pero pidió más controles y debate público.
Describió a Praxis como una comunidad muy cerrada y criticó que el proyecto no se hubiera discutido lo suficiente dentro de su fuerza política.
La diputada frenteamplista Cecilia Badín también pidió más información y distinguió la valoración positiva que puede merecer una gran inversión inmobiliaria de la cuestión institucional.
La diputada del Partido Colorado Nibia Reisch también expresó dudas, en particular sobre los “regímenes especiales” y los amplios márgenes de autonomía que proyectos de este tipo buscaron en otras partes del mundo.
A su vez, hay aspectos logísticos que generan interrogantes. Si miles de nuevos residentes llegaran efectivamente en poco tiempo a la zona de Colonia del Sacramento, que cuenta con algo más de 32.000 habitantes, también habría que abordar cuestiones vinculadas al transporte, la salud, la educación, la seguridad, el acceso al territorio, los servicios públicos y la relación con la población local.
La relación entre Praxis y el gobierno, sin embargo, se evaluará sobre todo a partir de los pasos que todavía quedan pendientes: la adquisición efectiva de los terrenos, las autorizaciones, el origen y las modalidades de ingreso de los capitales, las obras, los pedidos de cambios normativos y la llegada real de los primeros residentes.
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