BUENOS AIRES — Desde la investigación genética hasta las nuevas tecnologías, desde la producción hasta la industria y los mercados internacionales: Rosario se prepara para convertirse, durante algunos días, en el punto de encuentro de la cadena mundial de la soja.
Del 4 al 7 de abril de 2027, la ciudad santafesina será sede de la XII Conferencia Mundial de Investigación en Soja (WSRC XII, por sus siglas en inglés), conocida en el sector como el “Mundial de la soja”.
El encuentro, organizado por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), se realizará en la Bolsa de Comercio de Rosario bajo el lema “Creando innovaciones en el mundo de la soja”. El programa estará dedicado a los avances científicos y tecnológicos de toda la cadena, con conferencias plenarias, paneles, talleres y presentaciones de trabajos de distintos países.
Para completar el programa, el 8 y el 9 de abril habrá visitas técnicas a campos, instituciones educativas y de investigación y establecimientos agroindustriales de la región. Los participantes podrán conocer de primera mano uno de los principales polos agroindustriales del país.
La conferencia reunirá a investigadores, genetistas, agrónomos, productores, representantes de la industria, economistas y operadores comerciales. Entre los temas previstos figuran genética y mejoramiento, biotecnología, agronomía y fisiología, nutrición vegetal, manejo de plagas y enfermedades, sostenibilidad, bioeconomía, alimentación humana y animal, industrialización, logística, mercados y comercio.
La recepción de resúmenes para la presentación de trabajos científicos estará abierta hasta el 16 de noviembre de 2026. Para obtener información, inscribirse y consultar la convocatoria, se puede visitar el sitio oficial de la conferencia.
La presentación del evento, realizada en la sede de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, puso de relieve esa mirada amplia. El enfoque abarca tanto la investigación sobre las semillas y las técnicas de cultivo como toda la cadena, desde la ciencia y la tecnología hasta la comercialización del producto.
Rodolfo Rossi, presidente de Acsoja, y Ricardo Bergmann, vicepresidente de la asociación, destacaron el valor de la conferencia como espacio para comparar las innovaciones desarrolladas en los últimos años y analizar sus aplicaciones concretas.
“Es una vidriera de los avances de estos últimos años, con evidencia científica. Es un evento de ciencia y tecnología en el que queremos mostrar el potencial de la región y la apuesta por el Mercosur, que además va más allá del cultivo de soja”, explicaron.
Uno de los aspectos considerados especialmente importantes es el carácter internacional y presencial del encuentro. El objetivo es presentar investigaciones y resultados, además de promover el intercambio informal entre científicos, empresas y actores de la cadena. “Es una oportunidad también para el intercambio de conocimientos en los pasillos”, señalaron, al destacar el valor de los encuentros directos entre profesionales e investigadores.
El programa también abordará los efectos de la cadena sobre la demografía, el empleo y el desarrollo de las comunidades, además del papel de las nuevas tecnologías y de las empresas emergentes que ingresan al sector.
Para la Argentina, la WSRC XII también representa un regreso histórico. En 1989, Buenos Aires fue sede de la IV Conferencia Mundial de Investigación en Soja, la primera edición organizada fuera de Estados Unidos.
Uno de los temas que surgieron durante la presentación de la conferencia fue el de los mercados asiáticos, en particular China, actualmente el principal comprador de soja argentina. La particularidad del mercado chino, explicaron Rossi y Bergmann, es que el país compra sobre todo soja en grano y soja sometida a molienda, para luego continuar el procesamiento en su territorio gracias a una cadena industrial muy desarrollada.
Según los datos presentados por Rossi, en 2025 China fue el principal mercado de la cadena de la soja argentina, con compras totales por unos 4.790 millones de dólares. La demanda china se concentró especialmente en el poroto, mientras que la harina y otros derivados tuvieron un comportamiento diferente.
Para la Argentina, el sudeste asiático cobra cada vez más peso. El caso más significativo es el de Vietnam, que se convirtió en el principal comprador de harina de soja.
Se trata de un cambio importante para la cadena argentina. En el pasado, explicó Ricardo Bergmann, la harina de soja del país se destinaba principalmente a los mercados europeos.
El crecimiento de este mercado también estuvo acompañado por un fortalecimiento de los vínculos institucionales: en 2025, la Argentina abrió en Hanói una oficina de su agregaduría agrícola y agroindustrial, con el objetivo de facilitar el intercambio tanto de harina de soja como de otros productos agroalimentarios nacionales.
El aceite de soja constituye otro segmento de la cadena, aunque con volúmenes inferiores a los de la harina. Entre sus mercados de destino figura la India.
Rossi identificó seis grandes sectores que componen la cadena de valor: ciencia y tecnología, provisión de insumos, producción, industrialización, comercialización y servicios a la producción.
La WSRC busca centrar el debate internacional en este sistema interconectado. El objetivo es mostrar cómo la innovación desarrollada en un sector puede tener efectos sobre los demás, desde la genética hasta las técnicas agrícolas y desde la transformación industrial hasta los mercados.
La conferencia llega, además, en un momento de fuerte evolución tecnológica. En la Argentina, la investigación sobre variedades y biotecnología continúa incorporando características vinculadas con la productividad, la resistencia y la protección de los cultivos. En julio de 2026, por ejemplo, el Gobierno autorizó una nueva variedad de soja genéticamente modificada con tolerancia a distintos herbicidas y protección contra el nematodo del quiste y algunos insectos lepidópteros.
Las perspectivas productivas contribuyen a explicar la importancia del encuentro. La campaña 2025/26 cerró en la Argentina con 49,7 millones de toneladas de soja, según datos de la Secretaría de Agricultura, con un rendimiento promedio superior a los 3.000 kilos por hectárea. Fue considerada la segunda mejor campaña de los últimos cinco años.
Tras las dificultades provocadas por la sequía en las campañas anteriores, la mejora de las condiciones climáticas permitió una recuperación significativa. Para la próxima temporada, Rossi y Bergmann observan las posibilidades que ofrecen el aumento de los rendimientos y el progreso tecnológico.
Sin embargo, la variable climática sigue siendo central. “Hay que adaptarse, desde el punto de vista productivo, a un año húmedo”, señaló Rossi, quien destacó la necesidad de adecuar las técnicas agrícolas a las condiciones meteorológicas.
El crecimiento de la producción también vuelve a poner en el centro una cuestión estratégica para la Argentina: cuánto valor agregado logra retener el país antes de exportar.
La cadena argentina cuenta con grandes plantas de procesamiento, pero, según Rossi, el sector de la molienda no registró en los últimos años el mismo desarrollo que se observó en otros países.
El debate sobre la competitividad también se cruza con el de las políticas agropecuarias y fiscales, incluidos los posibles cambios en los derechos de exportación. Por eso, los actores del sector siguen con atención las futuras decisiones normativas, mientras las proyecciones de producción se mantienen positivas.
Para la Argentina, el desafío es aumentar la producción de soja y seguir desarrollando una cadena capaz de conectar la investigación, la tecnología, la producción y la industria con los mercados globales.
Es precisamente en ese terreno donde la WSRC XII busca abrir el debate internacional: sobre el futuro de un cultivo y las transformaciones que atraviesan todo el sistema agroalimentario.