PALERMO — El Premio Internacional de Poesía Roberto G. Trapani della Petina – Ciudad de Palermo reconoce el talento de quienes escriben con una vocación de compromiso social. Parte de una idea de la poesía como expresión artística y, a la vez, como espacio de reflexión sobre la sociedad.

Ese enfoque cobra especial significado en Palermo, una ciudad marcada por la disputa entre la mafia y el Estado, y por la figura a la que está dedicado el premio.

Roberto G. Trapani della Petina, destacado hijo de Palermo, fue una figura relevante de la vida cultural y social. Escribió una extensa obra literaria en la que la poesía de denuncia ocupó un lugar central. Su vínculo con la tierra natal atravesó sus textos, en los que retrató los problemas de su entorno junto con el deseo de superarlos y de poner en valor sus raíces.

Su compromiso con la lucha contra la mafia se remonta a los años ochenta, cuando comenzó a llevar estos temas a las escuelas, en una época en la que todavía no tenían la presencia pública que adquirirían más adelante. Muchas de esas iniciativas surgían del trabajo voluntario.

El diálogo con los jóvenes continuó a lo largo de los años, con la convicción de que la cultura podía contribuir a crear conciencia y promover la participación ciudadana.

En la edición 2026 también fue premiada la abogada argentina Malena Errico, integrante del Círculo Jurídico Argentino. Parte de su trabajo está dedicado a difundir la cultura jurídica y a reflexionar sobre la legalidad, la justicia y la memoria. Además, impulsa la sanción de una ley en la Argentina que permita entregar bienes confiscados a las mafias a asociaciones y cooperativas sociales para desarrollar proyectos de educación en la legalidad, como ocurre en Italia desde hace muchos años.

Errico obtuvo el segundo puesto en la categoría de textos en italiano. Rosamaria Dolcimascolo y Domenico Di Fatta compartieron el primer lugar, mientras que el tercer premio fue para Roberto Colonnelli.

La distinción tiene para ella un fuerte valor simbólico: es una medalla que representa al Jardín de la Concordia, creado en un terreno confiscado a la mafia que luego fue recuperado y convertido en un parque en memoria de las víctimas.

La abogada contó que llegó al concurso casi por casualidad, después de que una amiga le comentara sobre la convocatoria. En el poema que presentó quiso vincular a las Abuelas de Plaza de Mayo y su lucha por la memoria, la verdad y la justicia con la lucha contra la mafia. Esa unión de temas guarda relación con el espíritu del premio: la memoria personal y familiar se convierte en un punto de partida para pensar cuestiones colectivas.

La participación de Errico también adquiere un significado particular en el marco de las actividades del Círculo Jurídico Italiano en la Argentina, una entidad que reúne a profesionales y especialistas en derecho y que dedica parte de su labor a difundir la cultura jurídica y a reflexionar sobre la legalidad, la justicia y la memoria.

En la ceremonia estuvieron los integrantes del jurado Lucia Comparato y Bernardo Puleio. Carmela Di Giovanni y Lucia Lo Bianco, también miembros del jurado, no pudieron asistir. Participaron, además, los presidentes de la red “Yo amo el Jardín de la Concordia”. La actriz Giuditta Perriera leyó los poemas.

En la categoría en lengua siciliana, Carmelina Graná y Palma Civello compartieron el primer premio. Gioacchino Lazzara obtuvo el segundo puesto y Emanuele Insinna, el tercero.

En la categoría en inglés ganó Aleksa Ducanövic, quien envió un mensaje de agradecimiento desde Belgrado.

También recibieron menciones de mérito Teresa Riccobono, Assunta Spedicato, Giuseppe Romano y Giuseppe Grimaldi.

La participación de una concursante conectada desde Buenos Aires sumó otro vínculo internacional al certamen de Palermo y llevó una voz argentina ligada a la lucha contra el crimen organizado.