BUENOS AIRES — Un nuevo depredador prehistórico se suma a la historia natural gracias al trabajo de un grupo de paleontólogos argentinos que encontró sus restos fósiles cerca de Miramar, en la provincia de Buenos Aires.
El hallazgo permitió identificar un nuevo género y una nueva especie de tilacosmílido, un grupo de mamíferos depredadores sudamericanos caracterizados por sus grandes colmillos alargados, similares a los de los llamados animales con dientes de sable.
El estudio se publicó el 22 de septiembre de 2026 en la revista científica Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology. Sus autores son Eric N. del Campo, Federico L. Agnolín, Nicolás R. Chimento, Daniel Boh, Mariano Magnussen y Francisco De Cianni.
El fósil proviene de la Formación Vorohué, en una zona cercana a la ciudad costera de Miramar de gran importancia paleontológica. Allí ya se encontraron numerosos restos que permitieron reconstruir la evolución de la fauna americana.
Los huesos de la nueva especie datan de un período comprendido entre el Plioceno tardío y el Pleistoceno temprano. Forman parte de un esqueleto incompleto que incluye vértebras, huesos de las extremidades y otras piezas del cuerpo.

Reconstrucción publicada en Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology.
El animal presenta rasgos que lo distinguen del Thylacosmilus atrox, el tilacosmílido más conocido y aquel del que hasta ahora se contaba con el esqueleto relativamente más completo.
Entre las piezas que llamaron la atención de los paleontólogos se encuentran un atlas —la primera vértebra cervical— particularmente robusto, ciertas características de otras vértebras del cuello, la forma del húmero y el fémur, y una tibia de cuerpo recto.
El conjunto de estas diferencias llevó a los autores a reconocer una nueva especie y, además, un nuevo género.
El análisis filogenético ubica al nuevo taxón —un grupo de organismos clasificados según sus afinidades— como grupo hermano del Thylacosmilus atrox. Esto indica una estrecha relación evolutiva entre ambos depredadores.
Según el análisis funcional de los autores, el nuevo tilacosmílido tenía una musculatura del cuello especialmente potente y extremidades delanteras robustas, pero una capacidad relativamente limitada para correr. Esa combinación es compatible con un cazador que dependía principalmente de las emboscadas, más que de las persecuciones prolongadas.
El hallazgo ayuda a reconstruir un ecosistema pampeano muy distinto del actual, en el que convivían diferentes grupos de mamíferos depredadores.
Su antigüedad también despierta especial interés: se trata de uno de los esparasodontos —mamíferos carnívoros emparentados con los marsupiales actuales— más recientes de los que se tiene conocimiento en términos geológicos.
Los esparasodontos fueron depredadores sudamericanos con una larga historia evolutiva que ocuparon distintos nichos ecológicos antes de desaparecer. El nuevo fósil indica que los tilacosmílidos todavía habitaban la región pampeana en una etapa relativamente tardía de esa historia.
Además, estos animales con dientes de sable no vivían aislados de otros carnívoros. Los autores señalan que el nuevo tilacosmílido convivía con los primeros carnívoros placentarios llegados de América del Norte, entre ellos los prociónidos y, probablemente, también los mustélidos y los zorros.
El fósil de Miramar aporta así una nueva pieza a la historia de la fauna sudamericana en vísperas de los profundos cambios ecológicos que atravesaría el continente durante el Pleistoceno.