ROSARIO – Para conmemorar el Día de la Liberación, el patronato Inca de Rosario organizó, el sábado 25 de abril, una proyección abierta centrada en un episodio en apariencia menor, pero de fuerte valor simbólico, de la Segunda Guerra Mundial: la historia de la República partisana de Carnia.

El 1 de agosto de 1944, un grupo de pequeños municipios de ese territorio (en las montañas del Friuli, sobre Udine) fundaron una “República” para resistir la ocupación alemana.

En ese enclave de libertad, también votaban las mujeres (mucho antes del referéndum del 2 de junio) y la ayuda mutua era clave, con intercambio de alimentos y bienes de primera necesidad, ya que —por orden de los alemanes— no llegaban ni salarios, ni jubilaciones, ni provisiones.

A fines de 1944, las tropas nazi-fascistas retomaron el control de la zona, aunque luego serían derrotadas de manera definitiva a nivel nacional. Era el 25 de abril de 1945.

“Quisimos recordar esta historia en el Centro Cultural de la Cooperación de Rosario —explica Marcelo Tedesco, Secretario del patronato INCA y uno de los organizadores — con la proyección del documental Carnia 1944: un’estate di libertà, de Marco Rossitti, que justamente narra la experiencia de la República partisana”.

La película se apoya en documentos de la época, entrevistas a protagonistas, sobrevivientes y descendientes. “Mientras que el marco es una visita itinerante realizada por un grupo de estudiantes secundarios que recorren los lugares de la Resistencia —señala Tedesco—. La presencia de los jóvenes es fundamental: sin ellos la memoria no puede transmitirse y corre el riesgo de ‘morir’ con las generaciones mayores”.

El flyer de la iniciativa.

La historia se vuelve así materia viva, los lugares cobran sentido, se llenan de presencias, energías y testimonios. El film tampoco oculta la violencia de las represalias alemanas, que incendiaron pueblos enteros, como Forni di Sotto, Paluzza y Cercivento.

“Nos puso muy contentos la respuesta del público —cuenta Marcelo—. Una hora antes de la proyección en Rosario caía un diluvio, incluso pensamos en suspender… Sin embargo, llenamos la sala”. Una señal de que, frente a propuestas de calidad, la respuesta suele ser positiva. Y de que no se pierde el interés por conocer. Ni por entender.