BUENOS AIRES – Un reconocimiento a una trayectoria dedicada a la cultura, sostenida con curiosidad y entusiasmo. Con ese espíritu, la Legislatura porteña le otorgó el título honorífico de “Figura ilustre de la cultura” a Francisco Tosi, vicepresidente del Círculo Italiano, economista, contador, sociólogo y escritor.
En la ceremonia participaron —además de su esposa María Julia, amigos y socios del Círculo— el embajador italiano Fabrizio Nicoletti, el cónsul Carmelo Barbera, representantes diplomáticos de Guatemala, Panamá y Eslovaquia, la agregada comercial de Polonia y el presidente del Conicet, Daniel Salamone.
“Portador de los valores de rigor intelectual y excelencia”. Así lo definió la legisladora Sandra Rey (de La Libertad Avanza), impulsora de la candidatura, quien agregó: “Solo a través del conocimiento podemos ser libres”.
El vínculo de Francisco con Buenos Aires —donde llegó en 1957, siendo todavía un chico, junto a su familia originaria de Varese— fue relatado por él mismo en un video de presentación.
“Buenos Aires es tradición, innovación y cultura —dice—. Se parece a Roma, pero concentrada en 200 años de historia”.
La ciudad, continuó Tosi, es también “la ciudad de la incertidumbre, empezando por la lingüística”. Una referencia a los “conflictos” entre el castellano rioplatense y las normas más rígidas de la Rae (Real Academia Española).

Francisco Tosi, junto a la legisladora Sandra Rey y su esposa María Julia. (Foto: F. Capelli)
Luego llegó el turno de los amigos, que se fueron alternando en el micrófono para contar su propia mirada sobre Tosi.
Sol de Brito, docente de italiano del Círculo, lo comparó con Dante Alighieri por su pasión y su permanente búsqueda, rasgos que también atraviesan a los personajes de sus libros, empezando por Manuel, protagonista de su última novela: Un español en Buenos Ayres en 1810 (Editorial Adarve).
Se trata de la historia de un joven que llega desde Zaragoza y que, en 1810, durante el estallido de la Revolución de Mayo, decide quedarse en la Argentina tras enamorarse de una joven italiana.

Francisco Tosi. (Foto: F. Capelli)
“Francisco explora los vínculos entre culturas, especialmente la relación entre Roma y Buenos Aires —concluye Sol—. Para Borges, la cultura era una gran biblioteca, una conversación constante, un ejercicio ético indispensable y una herramienta de libertad individual. Sin dudas, Francisco sigue ese camino”.
También tomó la palabra Patricio Percivale, presidente de la comisión de Cultura del Círculo Italiano.
“En un país donde más de la mitad de la población tiene origen italiano, en segunda, tercera o más generaciones, es clave recuperar las raíces de nuestros antepasados y renovar el vínculo que tenían nuestros abuelos y padres con la tierra que debieron dejar —señaló—. Creo que lo más importante de su trabajo no está solo en lo que escribió, sino en lo que despertó en sus lectores: reavivar la conciencia de la italianidad, que parecía diluirse con el paso del tiempo”.
También Martino Rigacci, exdirector de ANSA en Buenos Aires, le dedicó unas palabras. “Un poco en broma —contó— se me ocurrió preguntarle a la inteligencia artificial cuáles son las principales virtudes de los porteños y de los habitantes de Varese. Y la respuesta fue, para Varese, la cultura del trabajo, el respeto por el ambiente, la reserva y la resiliencia frente a las dificultades”.
¿Y las virtudes de los porteños? “Pasión, valor de la amistad, familia, cultura, liviandad y, otra vez, resiliencia, en este caso para adaptarse rápidamente a las crisis económicas y sociales”.
A partir de eso, Rigacci señaló los rasgos de ese “mix” entre Varese y Buenos Aires: “La cultura del trabajo: los italianos del norte trabajan mucho, diría que a veces demasiado… La solidez y la cultura”, afirmó.

Francisco Tossi junto a las autoridades. (Foto: F. Capelli)
Por último, habló el propio Tosi, quien agradeció a los presentes y recordó su historia como inmigrante: “Logré integrarme en este mundo argentino, pero sobre todo porteño, una ciudad a la que quiero mucho. Voy a seguir escribiendo muchos libros para profundizar el concepto de italianidad, porque la sociedad es dinámica, cambia todo el tiempo”.
La ceremonia estuvo acompañada por la soprano Mariana Bustos, quien interpretó —con el pianista Hernán Fassa en vivo— dos arias de Giuseppe Verdi, Va’ pensiero (de Nabucco) y Addio del passato (de La Traviata), y una de Giacomo Puccini, de La Bohème, la célebre Mi chiamano Mimì, que dedicó especialmente a Tosi, invitado a subir al escenario.