BUENOS AIRES – La MaraTANA, la carrera organizada por el Consulado de Italia en Buenos Aires bajo la consigna de la “diplomacia del deporte”, volvió a llenar de energía y acento italiano las calles de la ciudad.
Entre largadas, llegadas y aplausos, el evento volvió a consolidarse como un gran punto de encuentro para la comunidad ítalo-argentina, aunque no exclusivamente. Entre los participantes hubo quienes corrieron por primera vez y quienes no se pierden ninguna edición; algunos llegaron para superarse y otros, simplemente, para sentirse parte de algo colectivo.
Ana Paula, personal trainer y profesora de natación, siguió con satisfacción a sus alumnos mientras cruzaban la meta de los 3 kilómetros, alentados por ella a vivir la experiencia como un primer paso en el mundo del running.
Para ella fue su debut en la prueba, en la distancia de 10 kilómetros tras una invitación de Il Globo. Su vínculo con Italia no proviene de una ascendencia directa, sino de una historia familiar que se fue entrelazando con el tiempo. Nieta de inmigrantes españoles, cuenta que una pariente política, muy conectada con sus raíces italianas, generó lazos entre ambos países, con viajes familiares de un lado al otro del océano. “Somos una gran familia ensamblada –dice sonriente–, nos une el cariño y las ganas de compartir. A veces comemos paella, otras spaghetti allo scoglio, pero siempre todo riquísimo y con todas las generaciones alrededor de la mesa”.

Ana Paula junto a uno de sus alumnos del grupo de running y natación.
La joven Stefania Scali, que también se estrenó en los 3 kilómetros, describió la experiencia como “un evento donde conviven deporte, cultura y mucho espíritu italiano” y destacó la importancia de generar espacios de encuentro que acerquen a las nuevas generaciones.
Scali, que trabaja en comunicación y marketing y se formó en el CIAAE en Estudios y gestión de las instituciones de la colectividad italiana, colabora con asociaciones locales para impulsar sus actividades, especialmente entre los más jóvenes.

Maria Laura Golia corrió los 3 kilómetros junto a su marido y su hija.
Unos metros más allá, Maria Laura Golia disfrutaba el momento junto a su familia y amigos. “Estoy feliz de haber podido participar en familia y con amigos en un evento donde se unen el deporte y la italianidad”, contó. Para ella, más allá de la carrera, lo que queda es el clima: “Se respira un aire familiar; compartir con amigos de la colectividad hizo que el día fuera realmente especial”, en una jornada en la que participaron numerosos socios del Círculo Italiano y de asociaciones calabresas de la ciudad.

El chef Paolo Spertino, del grupo BACI, ofreció una sfogliatella durante la jornada.
Alrededor del recorrido, la celebración siguió con puestos gastronómicos que atrajeron tanto a curiosos como a corredores. Los cocineros de BACI (Buenos Aires Cocineros Italianos), entre ellos el romano Leonardo Fumarola del restaurante L’Adesso, Alberto Giordano de Ike Milano y el ligur Paolo Spertino de Renatto, ofrecieron sándwiches de porchetta y mortadela, además de clásicos dulces como la pastiera napolitana.
El Ape de Vespress completó la escena con café y cannoli, recreando por un rato el ambiente de una plaza italiana.
A pocos metros, el stand de Migraciones fue uno de los más visitados: allí muchos buscaron rastros de su historia familiar y recibieron certificados con los datos de llegada de sus antepasados a la Argentina, incluidos los nombres de los barcos en los que viajaron.
También dijeron presente sponsors como AEA SACIF, empresa fundada por inmigrantes italianos, y Rayito de Sol, que repartió protector solar entre los participantes.
Para los más chicos volvió el espacio de los Bomberos Voluntarios de La Boca, tras el éxito del año pasado. El primer cuerpo de bomberos de la ciudad, creado por inmigrantes italianos, ofreció actividades recreativas y educativas para enseñar prevención de accidentes domésticos mientras los chicos jugaban a rescatar peluches.

Foto grupal en la meta de los integrantes del Comites de Buenos Aires.
Como en cada edición, los representantes del Comites de Buenos Aires también se sumaron a la cita y participaron en los 3 kilómetros junto a socios y directivos de distintas asociaciones italianas, además de voluntarios de la Comunidad Sant’Egidio, organización benéfica que recibirá lo recaudado con las inscripciones.
Sebastián Impelluso, integrante de la comisión directiva del Círculo Italiano, destacó la convocatoria y señaló que “a pesar de que del otro lado de la ciudad corría Colapinto, igual hubo una gran participación”. Una señal de que el sentido de pertenencia sigue vigente.